Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
A veces no tengo hambre, es soledad,
otra ansia de alimento que es ardiente,
que me tiene famélica; indecente
mendigo: lo que sea en voluntad.
Es que ya he ido perdiendo como estrella
la vida que alumbraba con mi gana,
ya cambié de color y hoy soy enana
y el blanco es más bien brillo de botella.
Mas está la esperanza que me alumbra
y regala horizonte sus albores
que me estafa en ofertas con amores.
Mi pobre corazón no se acostumbra
¿quién podrá acostumbrase con esta hambre?
y triste me respondo, solo un fiambre.
Última edición: