RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
BRISDIS POR USTED
Con un vaso de agua yo aplaco mi sed,
porque es un refresco cuando el cuerpo quema,
el vino aliciente, es hoy sin usted.
Se ha marchado lejos donde no le alcance,
donde mis gemidos no pueda sentir,
pronto encontrará otro que con su dinero
le hará olvidar pronto lo que dejó aquí.
Yo seguiré solo, con mi mala suerte,
que hacer si el destino y Dios lo quiso así,
si fuera un cobarde llamara a la muerte
pero tengo orgullo y aprendí a sufrir.
Ayer, hundí su retrato en mi copa de vino,
cuando alcé pensando beber con placer;
pensé ¡Ella ya se ha ido! Que Dios le bendiga,
aunque usted a mi nunca me supo entender.
Tomé su retrato, mientras contemplaba su belleza pura,
¡Me asaltó la rabia, la bonita foto le hice mil pedazos!
¡Tres lágrimas de hombre sobre el vaso lleno yo dejé caer!
Fue el trago más dulce que su amor amargo
como medicina me obligó a beber.
¡Lo bebí hasta el fondo! Muy emocionado
como un desquiciado brindé por usted.
Fue el último trago le juro mi vida,
que yo bebí herido por una mujer.
¡Lo hice con el alma! ¡Con mi sentimiento!.
Solo de esta forma desterré a mi pena
y pude arrancarme la gruesa cadena,
que significaba su recuerdo infiel.
Hoy canto, y alegre buscaré mi rumbo,
¡Ah! No me satirice con su felonía,
que la misma sangre curará esta herida
y en cualquier recodo calmaré mi sed.
Con un vaso de agua yo aplaco mi sed,
porque es un refresco cuando el cuerpo quema,
el vino aliciente, es hoy sin usted.
Se ha marchado lejos donde no le alcance,
donde mis gemidos no pueda sentir,
pronto encontrará otro que con su dinero
le hará olvidar pronto lo que dejó aquí.
Yo seguiré solo, con mi mala suerte,
que hacer si el destino y Dios lo quiso así,
si fuera un cobarde llamara a la muerte
pero tengo orgullo y aprendí a sufrir.
Ayer, hundí su retrato en mi copa de vino,
cuando alcé pensando beber con placer;
pensé ¡Ella ya se ha ido! Que Dios le bendiga,
aunque usted a mi nunca me supo entender.
Tomé su retrato, mientras contemplaba su belleza pura,
¡Me asaltó la rabia, la bonita foto le hice mil pedazos!
¡Tres lágrimas de hombre sobre el vaso lleno yo dejé caer!
Fue el trago más dulce que su amor amargo
como medicina me obligó a beber.
¡Lo bebí hasta el fondo! Muy emocionado
como un desquiciado brindé por usted.
Fue el último trago le juro mi vida,
que yo bebí herido por una mujer.
¡Lo hice con el alma! ¡Con mi sentimiento!.
Solo de esta forma desterré a mi pena
y pude arrancarme la gruesa cadena,
que significaba su recuerdo infiel.
Hoy canto, y alegre buscaré mi rumbo,
¡Ah! No me satirice con su felonía,
que la misma sangre curará esta herida
y en cualquier recodo calmaré mi sed.
Última edición: