Pablo walfisch
Pablo walfisch
El brindis trae la sonrisa,
el trago trae el beso.
Si la noche se duerme,
el bostezo es inútil.
Los ojos siguen abiertos y te ven.
El sueño profundo continúa en la retina.
Y no es el recuerdo de lo soñado,
es la ilusión de estar despierto
lo que nos aleja del olvido.
La mano levanta la copa,
la suelta, y flota.
El gesto es brillante, fervoroso,
casi inolvidable.
En el final
el cristal deforma la sonrisa
el sorbo es lento
el mismo beso es otro beso,
más frío,
Otras bocas son las que estallan.
Solamente otras bocas,
distintas.
el trago trae el beso.
Si la noche se duerme,
el bostezo es inútil.
Los ojos siguen abiertos y te ven.
El sueño profundo continúa en la retina.
Y no es el recuerdo de lo soñado,
es la ilusión de estar despierto
lo que nos aleja del olvido.
La mano levanta la copa,
la suelta, y flota.
El gesto es brillante, fervoroso,
casi inolvidable.
En el final
el cristal deforma la sonrisa
el sorbo es lento
el mismo beso es otro beso,
más frío,
Otras bocas son las que estallan.
Solamente otras bocas,
distintas.