Estaba un niño deshojando sueños,
los lanzaba uno a uno a los cuatro vientos
todos empapados de esperanzas
e impregnados con el aroma del silencio.
los lanzaba uno a uno a los cuatro vientos
todos empapados de esperanzas
e impregnados con el aroma del silencio.
Sentado, ensimismado en su juego
reía y reía sin considerar el tiempo
sólo importaba todo su anhelo
y dormir arrullado por la brisa de enero.
reía y reía sin considerar el tiempo
sólo importaba todo su anhelo
y dormir arrullado por la brisa de enero.
Por momentos el silencio rompía
con dulces cantos con sabor a caramelo
que regalaba a sus amigos
aquellos que existían solo en pensamientos
con dulces cantos con sabor a caramelo
que regalaba a sus amigos
aquellos que existían solo en pensamientos
Ahora con el transcurrir del tiempo
veo en el espejo un hombre
de tez fruncida y cabellos canos
con paso cansado y lento.
veo en el espejo un hombre
de tez fruncida y cabellos canos
con paso cansado y lento.
Veo como ríe sin desmedro
mientras como aquel niño
deshoja uno a uno sus sueños
todos esperanzados y llenos de silencio.
mientras como aquel niño
deshoja uno a uno sus sueños
todos esperanzados y llenos de silencio.
Como profiere a los cuatro vientos
sus cantos de dulce caramelo
mientras acompañados con sus anhelos
se duerme arrullado con la suave brisa de enero.
sus cantos de dulce caramelo
mientras acompañados con sus anhelos
se duerme arrullado con la suave brisa de enero.
Sibelius
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