Que las lágrimas desamparadas
rieguen hierba, raíces, troncos
fuertes y altos. Copa izada al sol.
Entona con vigor la ausencia derramada,
por aquellas que en vasos vacíos
se hundieron, no por nada, fue por todo
aquello donde no pudieron ser brotabas,
que ahogaron la esperanza no encontrada.