Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
Brújula
Respiré en tus colinas niveas como un escalador
librándose del pecado.
Por muchas noches pude librarme del deseo; excelso,
como un trozo de churrasco a término medio.
Las calles y los pitos son casettes viejos y descompuestos llenos de monotonía.
Y a veces olvido aquel entendimiento reparador
que ofreciste,
como una anciana recibiendo unas monedas
para los calados de su merienda.
¿Con qué luchar? ¿Con el estrés, con las pilas de folderes horripilantes sobre el escritorio cojo, o con el deseo consumado ahogando mi relación?; yo como moronita en la leche espumosa hirviendo. Ahogándome de forma tonta y vil.
Intento bajar unos peldaños,
a pesar del barro que ensucia los escalones superiores camino al clímax;
a la soledad, al yo desenfrenado.
Mis huellas están allí... Ya no puedo cambiarlo.
No puedo cambiar el pasado. Puedo aferrarme al abrazo nostálgico.
Mostrar arrepentimiento, alejando la proa lejos del huracán.
Empezar a curar las heridas
de las que ignoras tu dolor,
en el corazón
de tus niveas virtudes.
Respiré en tus colinas niveas como un escalador
librándose del pecado.
Por muchas noches pude librarme del deseo; excelso,
como un trozo de churrasco a término medio.
Las calles y los pitos son casettes viejos y descompuestos llenos de monotonía.
Y a veces olvido aquel entendimiento reparador
que ofreciste,
como una anciana recibiendo unas monedas
para los calados de su merienda.
¿Con qué luchar? ¿Con el estrés, con las pilas de folderes horripilantes sobre el escritorio cojo, o con el deseo consumado ahogando mi relación?; yo como moronita en la leche espumosa hirviendo. Ahogándome de forma tonta y vil.
Intento bajar unos peldaños,
a pesar del barro que ensucia los escalones superiores camino al clímax;
a la soledad, al yo desenfrenado.
Mis huellas están allí... Ya no puedo cambiarlo.
No puedo cambiar el pasado. Puedo aferrarme al abrazo nostálgico.
Mostrar arrepentimiento, alejando la proa lejos del huracán.
Empezar a curar las heridas
de las que ignoras tu dolor,
en el corazón
de tus niveas virtudes.