Luis Libra
Atención: poeta en obras
´
No hay madre mejor que ella.
Ella, gata blanquinegra y naranja.
Dos veces al año trae al mundo tres, cuatro
o cinco minigatos.
Les amamanta, les protege
de los peligros y las inclemencias del tiempo.
A veces pasa días sin comer
(y se queda como una triste raspa)
por estar junto a sus cachorros.
Sabe bien de quién fiarse.
Les enseña a desconfiar de perros macarras, coches
y ciertos humanos.
Y cuando cumplen un par de meses
se los presenta e intenta endosar a algún tipo
con buen fondo
pero al que nunca le sedujo demasiado
la bonita idea del edén familiar
ni la abnegada virtud
de criar una prole de futuros capullos:
o sea, a mí.
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No hay madre mejor que ella.
Ella, gata blanquinegra y naranja.
Dos veces al año trae al mundo tres, cuatro
o cinco minigatos.
Les amamanta, les protege
de los peligros y las inclemencias del tiempo.
A veces pasa días sin comer
(y se queda como una triste raspa)
por estar junto a sus cachorros.
Sabe bien de quién fiarse.
Les enseña a desconfiar de perros macarras, coches
y ciertos humanos.
Y cuando cumplen un par de meses
se los presenta e intenta endosar a algún tipo
con buen fondo
pero al que nunca le sedujo demasiado
la bonita idea del edén familiar
ni la abnegada virtud
de criar una prole de futuros capullos:
o sea, a mí.
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