Magigozartor Agatho
Poeta recién llegado
Hay cosas de la noche que me fastidian, esas puertas por donde pasan las mariposas,
Hacia la anfictionía celebrada a los amantes del delirio,
También están esas manos largas y retorcidas que por deformidad entran a mis oidos, desfiguran mis ideas y logran que mis pensamientos sean los congeneres de alguna helemorfista criatura.
Al parecer las esquinas están fatigadas, de cargarme abatido,
De sentir mis pies descalzos, mientras se hinchan las baldosas,
Dando paso a la sangre que rebosa abominable, desde las heridas
Que sufren las paredes por mis bofetadas.
Hay cosas de la noche que me estremecen
El hadario de las formas, las jorobas en el montículo de mis creaciones,
Las monumentales incertidumbres que se muerden unas a otras con salvaje indecencia.
Preguntan las nereidas del poso del veneno, como resucitan los santos,
Para hacer hagiografías a los devotos como acción y efecto, de su fastidio a las rodillas anoréxicas de los pontífices.
Hay cosas de la noche, que en el purgatorio se comparten, que crean anfractuosidad en mi cerebro.
A veces no encuentro los diccionarios que supuestamente mi diplomacia coloco en la biblioteca, hay cosas que no encuentro, convertidas en sombras a mi espalda se plasman,
Siluetas de cadáveres animados quienes siguen mi huella.
Descienden otras mariposas, mas negras que las anteriores al nocturno en la memoria
esas angaripolas horrendas que traen puestas las damas, que desfilan en frente Mio
Fobia, drama y la mas bella de ellas, anestesia espiritual.
Hay de ti armonías que solo me molestan cuando estoy frente al espejo,
Ese reflejo que desnuda con risas y sabores agrios,
Pueden deducir con inocencia los jueces de la vergüenza,
Que mi crimen fue rimar poesía con versos absurdamente macabros,
Que me negaran la libertad de ver el día,
que me encerraran en la jaula de la anécdota propia
Donde el precio es tan hostigante como la glucosa podrida de mi sangre.
Hay cosas de la noche que me gustan, las andróminas confusas de lo oscuro,
Lo que de ella me desagrada, es que hayan tantas cualidades que deleiten, que enloquezcan, que desaparezcan en la umbra, que se burlen del racionalismo, que auforizan,
Y tan miserables medios que describan, eso, me disgusta,
buenas noches pequeña.