P
Paloma Martin
Invitado
Buenos Aires huele a lluvia y suena a tango.
Es la certeza de que Gardel se ha ido
y no va "Volver"amén de que nos queda
su música, sus discos, su legado.
Es la tristeza de la poesía de Borges que decía:
" he cometido el peor de los pecados
no he sido feliz"...
Es la gente que la habita: de todas las razas
y credos.
Buenos Aires se mira en un espejo
que le devuelve una imagen de opulencia
muy distinta del reflejo que dan,
las esperanzas esmirriadas
de los que habitan las villas de emergencia.
Esos barrios, que aún no han sido emergencia
para nadie más, que para esa gente con empeño,
que cuando el cielo les apedrea las casas,
se les agujerean los techos y los sueños.
Buenos Aires huele a lluvia y suena a tango.
Tiene los rasgos del extranjero: conquistadores,
inmigrantes, viajeros, y los pies de barro y arcilla.
Buenos Aires, algunas veces, te inunda
en aguas de una lluvia de melancolía
que se escurre y se fuga con el día,
por las alcantarillas.
Mientras en la radio truena un tango
y uno se seca las lágrimas,
que le surcan las mejillas.
Es la certeza de que Gardel se ha ido
y no va "Volver"amén de que nos queda
su música, sus discos, su legado.
Es la tristeza de la poesía de Borges que decía:
" he cometido el peor de los pecados
no he sido feliz"...
Es la gente que la habita: de todas las razas
y credos.
Buenos Aires se mira en un espejo
que le devuelve una imagen de opulencia
muy distinta del reflejo que dan,
las esperanzas esmirriadas
de los que habitan las villas de emergencia.
Esos barrios, que aún no han sido emergencia
para nadie más, que para esa gente con empeño,
que cuando el cielo les apedrea las casas,
se les agujerean los techos y los sueños.
Buenos Aires huele a lluvia y suena a tango.
Tiene los rasgos del extranjero: conquistadores,
inmigrantes, viajeros, y los pies de barro y arcilla.
Buenos Aires, algunas veces, te inunda
en aguas de una lluvia de melancolía
que se escurre y se fuga con el día,
por las alcantarillas.
Mientras en la radio truena un tango
y uno se seca las lágrimas,
que le surcan las mejillas.
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