tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cerca doblando hacia adentro, cobijando el traslado de un adiós impávido, cotejo moralidades que desdicen increpancias pasajeras.
Someter un pasaje del lado oscuro tácticamente ocurrente sobresaltando furias de incontensión.
Sería inútil.
La puja de una plaga sanguínea, desdoblando los escuetos sinsabores de una flor sangrando.
Quizás resista una noche más.
Despejado entre ausencias irreales, e encierro en tu jerarquizado complejo, ruego no llorar.
Las paredes deambulan con la brisa intactil.
Se vuelan las infinitas imágenes, divergiéndose en las huestes de alguna que otra morada mortal.
Desharé la calma y la fractura inmaculada, llorará en las tinieblas.
Amerita el certamen de los muertos profanos, supliendo las caras por guirnaldas malditas.
Es hora de tu grial.
Y la luz tenue, lloverá tras la cortina de humo.
Mientras la citara cuele sus sonidos sórdidos, la razón de la noche fantástica, volverá muy tarde desde el mar de los rostros tenebres.
Dentro de los cuentos, sonreirán las burbujas púrpuras.
La noche viaja entumecida.
La enfermedad disocia algunas toxinas y se vuelve vertiginosa al son de las melodías sarcásticas de un amor mórbido, entusiasta y hostil.
Puedo sentirlo.
Someter un pasaje del lado oscuro tácticamente ocurrente sobresaltando furias de incontensión.
Sería inútil.
La puja de una plaga sanguínea, desdoblando los escuetos sinsabores de una flor sangrando.
Quizás resista una noche más.
Despejado entre ausencias irreales, e encierro en tu jerarquizado complejo, ruego no llorar.
Las paredes deambulan con la brisa intactil.
Se vuelan las infinitas imágenes, divergiéndose en las huestes de alguna que otra morada mortal.
Desharé la calma y la fractura inmaculada, llorará en las tinieblas.
Amerita el certamen de los muertos profanos, supliendo las caras por guirnaldas malditas.
Es hora de tu grial.
Y la luz tenue, lloverá tras la cortina de humo.
Mientras la citara cuele sus sonidos sórdidos, la razón de la noche fantástica, volverá muy tarde desde el mar de los rostros tenebres.
Dentro de los cuentos, sonreirán las burbujas púrpuras.
La noche viaja entumecida.
La enfermedad disocia algunas toxinas y se vuelve vertiginosa al son de las melodías sarcásticas de un amor mórbido, entusiasta y hostil.
Puedo sentirlo.