Gissel
Poeta recién llegado
Una vieja calaca
buscaba y no encontraba
el corazón que en vida poseía,
ahora a dar un viaje disponía.
A olvidar su vida, se negaba,
ansiosa por el mundo ella andaba
y haría lo que fuera por su meta cumplir.
¡ESCUELAS Y HOSPITALES CIERREN LA PUERTA!
ahí viene la calaca bien vestida, junto a su mas fiel
amigo, que no cunda el pánico y elijan prevenir
fiesta no es armonía, ni tampoco miel.
¡QUE LA GENTE NO GRITE!, en llanto
no caigas, ¡OH DIOS MIO! a ti te encontró
covid, y convencido por su encanto
al panteón te arrastro.
A calaca le desagradaste, corazón
oscuro no es su petición,
de rabia grito–¡asqueroso humano!
–¿CÓMO TE ATREVES?–y los pasos no cesaron.
¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!,
que ni Paulina, la celebre diosa
de ella, en este recinto se ha podido esconder,
en huesos camina y jura que como ella te has de ver.
¡AL FIN TE ENCONTRE!– gritó,
su mano se extendió, agarró
y a tu brazo se aferró – ¡ERAS TÚ! –
ahora dame aquello que con vida te mantiene.
La sangre broto, nadie te salvo
y aunque fueron testigos,
agradecieron tu sacrificio,
mientras la calaca se rejuveneció.
buscaba y no encontraba
el corazón que en vida poseía,
ahora a dar un viaje disponía.
A olvidar su vida, se negaba,
ansiosa por el mundo ella andaba
y haría lo que fuera por su meta cumplir.
¡ESCUELAS Y HOSPITALES CIERREN LA PUERTA!
ahí viene la calaca bien vestida, junto a su mas fiel
amigo, que no cunda el pánico y elijan prevenir
fiesta no es armonía, ni tampoco miel.
¡QUE LA GENTE NO GRITE!, en llanto
no caigas, ¡OH DIOS MIO! a ti te encontró
covid, y convencido por su encanto
al panteón te arrastro.
A calaca le desagradaste, corazón
oscuro no es su petición,
de rabia grito–¡asqueroso humano!
–¿CÓMO TE ATREVES?–y los pasos no cesaron.
¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!,
que ni Paulina, la celebre diosa
de ella, en este recinto se ha podido esconder,
en huesos camina y jura que como ella te has de ver.
¡AL FIN TE ENCONTRE!– gritó,
su mano se extendió, agarró
y a tu brazo se aferró – ¡ERAS TÚ! –
ahora dame aquello que con vida te mantiene.
La sangre broto, nadie te salvo
y aunque fueron testigos,
agradecieron tu sacrificio,
mientras la calaca se rejuveneció.
Última edición: