Jorge Serra C
Poeta fiel al portal
A la luz de la alborada te busco en mis pensamientos mi mujer de cabellera dorada, en un quicio de la ventana donde una vez nos amamos y detras de la puerta de la casa.
Luego busco en mi corazon, en la azotea que esta en mi sombrero, por si algun recuerdo tuyo , todavia vive en mi mente solitaria.
Ya va cayendo la tarde y te busco entre papeles amarillos, hasta que veo tu letra que despierta en mi la esperanza, al recordar la felicidad que inundaba mi cuerpo al saber que me amabas.
Luego en la noche respiro con mas calma, pues ya se donde encontrarte mi mujer amada, no en tus vestidos de noche, en un abanico o en una cesta donde guardabas tus hilos, para coser nuestro amor, y con el paso de los dias no se derrumbara.
A la luz de la madrugada busco tras las persianas, para ver si en la calle se esconde algun indicio de tu presencia mi amada, pues dejaste huellas donde quieras, en las zapatillas que dejaste, en el libro rojo que te regale y que todavia te extraña.
Hasta que reconozco en mis camisas las huellas de tus besos , de una noche alocada, cuando salimos a ver el mar, que con sus olas y mis caricias te hicieron vibrar de pasion, y hoy no se como hallarte pues hasta desde la luna preguntan cuando volveras a mis brazos mi amada.
Ya me duele el corazon de buscarte en todas partes y no dar ni con tus sabanas, solo me queda esperar a que decidas regresar como el viento de la noche a su morada, y pueda sentir tus caricias entrando en mi alma, que no hace mas que caminar de un lado para otro, al saber que me faltas.
Luego busco en mi corazon, en la azotea que esta en mi sombrero, por si algun recuerdo tuyo , todavia vive en mi mente solitaria.
Ya va cayendo la tarde y te busco entre papeles amarillos, hasta que veo tu letra que despierta en mi la esperanza, al recordar la felicidad que inundaba mi cuerpo al saber que me amabas.
Luego en la noche respiro con mas calma, pues ya se donde encontrarte mi mujer amada, no en tus vestidos de noche, en un abanico o en una cesta donde guardabas tus hilos, para coser nuestro amor, y con el paso de los dias no se derrumbara.
A la luz de la madrugada busco tras las persianas, para ver si en la calle se esconde algun indicio de tu presencia mi amada, pues dejaste huellas donde quieras, en las zapatillas que dejaste, en el libro rojo que te regale y que todavia te extraña.
Hasta que reconozco en mis camisas las huellas de tus besos , de una noche alocada, cuando salimos a ver el mar, que con sus olas y mis caricias te hicieron vibrar de pasion, y hoy no se como hallarte pues hasta desde la luna preguntan cuando volveras a mis brazos mi amada.
Ya me duele el corazon de buscarte en todas partes y no dar ni con tus sabanas, solo me queda esperar a que decidas regresar como el viento de la noche a su morada, y pueda sentir tus caricias entrando en mi alma, que no hace mas que caminar de un lado para otro, al saber que me faltas.
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