El amanecer
estaba encima.
El cansancio lo sentía en la boca
dentro de mí.
Estaba junto a la luz roja
que chisporroteaba
en la ventana de mi cuarto
y que se tornaba en frío
cuando el ruido saltaba poco a poco
al día.
Una suave candela
ardía en mi vientre
y en mi memoria.
Los ojos se fueron cerrando
con el recuerdo quieto
dentro de mi alma,
tu voz volvía ahora más real ,
llegué a confundirla con la verdad,
y la blancura del día
me marcó la cara,
los ojos,
todo se me echó encima
como una manta mojada,
como una ola fría,
y creí que era entonces ese día,
confundí el aire con tu peso
la luz con una caricia
y el murmullo con tu risa,
con tu canto.
El amanecer
y el cansancio
me sacaron a la calle
y anduve otra vez
la acera automáticamente
y al llegar a tu puerta me paré
como siempre.
estaba encima.
El cansancio lo sentía en la boca
dentro de mí.
Estaba junto a la luz roja
que chisporroteaba
en la ventana de mi cuarto
y que se tornaba en frío
cuando el ruido saltaba poco a poco
al día.
Una suave candela
ardía en mi vientre
y en mi memoria.
Los ojos se fueron cerrando
con el recuerdo quieto
dentro de mi alma,
tu voz volvía ahora más real ,
llegué a confundirla con la verdad,
y la blancura del día
me marcó la cara,
los ojos,
todo se me echó encima
como una manta mojada,
como una ola fría,
y creí que era entonces ese día,
confundí el aire con tu peso
la luz con una caricia
y el murmullo con tu risa,
con tu canto.
El amanecer
y el cansancio
me sacaron a la calle
y anduve otra vez
la acera automáticamente
y al llegar a tu puerta me paré
como siempre.