Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Tengo frío y sed,
descanso en un rincón
de la ciudad
cuando consigo cerrar
mis ojos cansados de buscar,
las calles me persiguen sin remedio,
una huella detrás de otra
se pierden para siempre
al doblar la siguiente esquina,
escribo poemas sin voz
que quieren ser escaleras,
mis manos son ciegas
pero conocen el lenguaje del amor,
las gentes van deprisa
y no me ven,
me siento en un bordillo
y repaso mis horas,
otro día será,
tal vez encuentre
que es lo que quiero buscar.
descanso en un rincón
de la ciudad
cuando consigo cerrar
mis ojos cansados de buscar,
las calles me persiguen sin remedio,
una huella detrás de otra
se pierden para siempre
al doblar la siguiente esquina,
escribo poemas sin voz
que quieren ser escaleras,
mis manos son ciegas
pero conocen el lenguaje del amor,
las gentes van deprisa
y no me ven,
me siento en un bordillo
y repaso mis horas,
otro día será,
tal vez encuentre
que es lo que quiero buscar.