RDZ
Poeta recién llegado
Ni el tránsito, ni el piso resbaladizo, ni la modorra, ni nada, entendés bien?, cuando digo nada es nada, hizo que no me detuviera en el semáforo de Alberti y Venezuela, aún con el tronar de los de atrás, a comprarte un ramo pequeño de fresias. y no porque a vos te gusten tanto, sino porque le gustaban tanto a tu mamá. Cinco pesos, sí leiste bien, cinco pesos y la gloria o al menos tener un rato flores en mi camioneta. Y entonces como un verdadero tonto decidí no avisarte y llevártelas al trabajo. En Alberti y Rivadavia podría haber pasado en amarillo, pero por temor a los motoqueros que vienen de a seis cortando semáforos, frené de golpe y esperé ahí casi sobre la senda peatonal. Y pensaba en tantos momentos compartidos, llevando a tu madre a Fundaleu, pidiéndole al médico interno del sanatorio que duplicará el goteo de morfina para terminar con su sufrimiento sin retorno. Levanto la vista y en la pizzería de la esquina de enfrente te veo, con alguien, tomando un café super entretenida. No llegué a tu trabajo, tampoco tiré las fresias, tampoco me morí, solo seguí y ahora estoy perdido y me olvide el GPS en casa.
Última edición: