Antxuron
Poeta recién llegado
Besé la sombra del perfume de tu cuello
y me embriagué con el vértigo del lodo
de tu cuerpo.
Deslicé los roces
de mis dedos por el sedoso
edén de tu deseo.
Tomé tus manos en las mías
intentando fundirme
en tu silencio.
Respiré tu aura indómita
que pululaba en el fresco
jardín de tu secreto.
Oxigené mi espíritu
con los chacras sagrados
del latir de tu ausencia.
Busqué la luz clara del día
y se perdió en la lejanía.
Busqué su fuego curador en vano
en el roce de tus manos.
Busqué la luz clara del día y yo se...
que la tenías.
©ALFONSO NIETO CARRETERO