Sofia Castelluccio
Poeta recién llegado
Esto me desarma en pequeñas partes, pero mi rostro no manifiesta nada porque congelo mis gestos.
No se como comportarme cuando estoy rodeada de personas que no significan nada, que no dicen nada.
Cada día que pasa, me reconstruyo pieza por pieza, y cada fin de semana me vuelvo a derrumbar.
Crezco a la par de mis miedos, sonrío al mismo tiempo que arrancan mi piel con filosas palabras.
En esta ciudad los chicos de mi edad no se parecen a mi, ni un poco.
No quiero mentirme, mi corazón sabe que yo no necesito ser como ellos.
Me cuesta tanto dibujar las sonrisas en mis creaciones, porque no logro imaginar una verdadera en mi rostro...
Es tan fácil decirlo con palabras:"ellos no entienden mi forma de ver la vida", lo difícil es hacerles entender que soy una persona.
Mi fe, mis sueños, mis temores, todo eso conforma la pared de mi refugio.
Por las noches les canto a mis horrores internos, y le prometo a mi espíritu seguir firme hasta poder liberarlo.
¿Alguien cree en mi?, solo se que mis costillas ocultan la fuerza de Atenea.
Hoy puedo regalarte mis ojos, no los necesito...quizás mañana pueda regalarte mi voz, porque yo veo con los ojos del corazón y no hay voz más fuerte que la de mis cicatrices mutando y asustando a los débiles.
No se como comportarme cuando estoy rodeada de personas que no significan nada, que no dicen nada.
Cada día que pasa, me reconstruyo pieza por pieza, y cada fin de semana me vuelvo a derrumbar.
Crezco a la par de mis miedos, sonrío al mismo tiempo que arrancan mi piel con filosas palabras.
En esta ciudad los chicos de mi edad no se parecen a mi, ni un poco.
No quiero mentirme, mi corazón sabe que yo no necesito ser como ellos.
Me cuesta tanto dibujar las sonrisas en mis creaciones, porque no logro imaginar una verdadera en mi rostro...
Es tan fácil decirlo con palabras:"ellos no entienden mi forma de ver la vida", lo difícil es hacerles entender que soy una persona.
Mi fe, mis sueños, mis temores, todo eso conforma la pared de mi refugio.
Por las noches les canto a mis horrores internos, y le prometo a mi espíritu seguir firme hasta poder liberarlo.
¿Alguien cree en mi?, solo se que mis costillas ocultan la fuerza de Atenea.
Hoy puedo regalarte mis ojos, no los necesito...quizás mañana pueda regalarte mi voz, porque yo veo con los ojos del corazón y no hay voz más fuerte que la de mis cicatrices mutando y asustando a los débiles.
Última edición: