Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Búsqueda
Tendí mi brazo a lontananza un día,
por alcanzarla si acaso pernoctaba,
allende el mar en una llamarada
del mismo sol que al agua bendecía
...¡y no pude encontrarla!
Hundí mis manos en un lagar de credos,
deseando hallarla junto del Verbo Vivo,
entre raíces por redes del olivo,
y en carne viva retiré mis dedos
...¡y no pude encontrarla!
Bebí con ansia el embriagante vino,
por descubrirla vagando en mi conciencia;
al mismo Dios maldije y a la Ciencia,
y errando ciego equivoqué el camino
...¡y no pude encontrarla!
Y una mañana de soledad por mella,
inmerso en el dolor, enfermo y macilento,
oí sonar llamando desde dentro,
por aflorar, mi corazón con ella
...¡y no la busco más, por fin la encuentro!
Tendí mi brazo a lontananza un día,
por alcanzarla si acaso pernoctaba,
allende el mar en una llamarada
del mismo sol que al agua bendecía
...¡y no pude encontrarla!
Hundí mis manos en un lagar de credos,
deseando hallarla junto del Verbo Vivo,
entre raíces por redes del olivo,
y en carne viva retiré mis dedos
...¡y no pude encontrarla!
Bebí con ansia el embriagante vino,
por descubrirla vagando en mi conciencia;
al mismo Dios maldije y a la Ciencia,
y errando ciego equivoqué el camino
...¡y no pude encontrarla!
Y una mañana de soledad por mella,
inmerso en el dolor, enfermo y macilento,
oí sonar llamando desde dentro,
por aflorar, mi corazón con ella
...¡y no la busco más, por fin la encuentro!
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