Nano Guzman
Poeta recién llegado
Se apaga el cigarrillo que me juega en una mano del destino un minuto de vida, necio mi pensar sigo con su apuesta y le regalo pero con mucha pelea, un minuto de mi vida a ese estúpido cigarrillo enrollado con tabaco y blasfemia, se ríe de mi el sin corazón por haberse llevado un minuto mas de mi. La amargura se planta en mi pecho dejando un necio pero muy cierto recuerdo en mi mente, ese momento pensé: que idiota que soy! Nunca dije que jugaba, solo jugué. Tomando el codo cuando le di la mano se llevo otro minuto pero me dijo este no soy yo, es ella que te viene a buscar entendí que con cada momento que mi mano se empaña con el humo de su tabaco no importa cuanto fumo, no importa cuanto dejo si es siempre el mismo momento el que te amenaza.
Sincero y cruel el destino se muestra como es. Crudo y frío el único vestido que se quedara en el cuerpo hasta ser sometido a un cambio de piel. Tres horas de ruta es lo mismo que una vida bajo el vaso de whisky. Un abandono es lo mismo que una 45 a la frente, solo importa lo que te llevas cuando vos te vas. Pero siempre lo que duele es lo que se queda cuando ya no estas. Los dolores se quedan los amores se van con nosotros. Tranquilos me lo contó en un sueño quien nunca soñó. Creo en el más allá de esta cruenta vida de humo y miseria aunque nunca fúme y siempre viva.
La esperanza en el corazón es tan importante como el mismo amor. Los brazos en la cruz que te tocó sostener no son los tuyos sino los de tu querer. Nunca pienses que te vas a matar si apretás el gatillo del cañón que te aprieta la cien. Ten en cuenta que es la lágrima de tu querer las que clavaran su cruz y es el corazón de quien se quedo el que te va a llorar. Egoísta el que se quita los minutos de encima sin pensar en los días que se quedan atrás. Mundano y vago recuerdo en la memoria del pueblo queda siempre en la sensación de la piel el ruido del disparo que te llevó.
Cuantas almas se quedan vagando entre las paredes del olvido de todos los que vivimos, cuantos dolores de cabeza en las manos de quienes escuchan las quejas porque no se fueron en el momento que debían quedarse. Quien carajo entiende lo que estoy escribiendo?! Mis manos quieren moverse pero mi mente quiere quedarse a dormir, no tengo ganas ni fuerzas de seguir adelante, quédense ustedes a escribir. Adiós, te encomiendo la tarea de decirme a cada segundo lo que no debo decir. Recuérdame como nunca fui, escucha siempre lo que debí decirte, lee mis palabras con otra voz.
No confíes en mi juicio sino en el de las palabras que te dejo acá. Nunca sabe uno más que cuando se van a matar, las palabras y el olvido, viento eterno en la vela de mi fuga. Es la razón que cuela mis sabanas en la cama que te acunara treinta años más. Nunca estuve mas cuerdo que cuando estuve tan loco. Nunca me enoje tanto como cuando baje los brazos para no gritar más. Nunca debí seguir si quería seguir, se que no tengo que mirar atrás pero lo que soy es l oque deje y lo que seré es lo que nunca se no pretendo que me entiendas si que te escuches hablar todo lo que escribo. No pretendo que me sigas, si que te sigas los pies. No quiero que quede en la nada todo esto que te digo.
Dos horas después de habido leer, se fue a tomar un te, rojo el banquillo donde escribió su último adiós. Amores eternos en el fugaz momento que se lo llevo, azules los cielos que formaron nubes de algodón para reposar sus pies cansados de volar. Viento manso y sereno que peinó su pelo plomo y sol de abril que iluminó su sonrisa la llegar. Nunca se es demasiado viejo nunca se es tan joven, cuando tenés que ir ella te va a venir a buscar.
Sincero y cruel el destino se muestra como es. Crudo y frío el único vestido que se quedara en el cuerpo hasta ser sometido a un cambio de piel. Tres horas de ruta es lo mismo que una vida bajo el vaso de whisky. Un abandono es lo mismo que una 45 a la frente, solo importa lo que te llevas cuando vos te vas. Pero siempre lo que duele es lo que se queda cuando ya no estas. Los dolores se quedan los amores se van con nosotros. Tranquilos me lo contó en un sueño quien nunca soñó. Creo en el más allá de esta cruenta vida de humo y miseria aunque nunca fúme y siempre viva.
La esperanza en el corazón es tan importante como el mismo amor. Los brazos en la cruz que te tocó sostener no son los tuyos sino los de tu querer. Nunca pienses que te vas a matar si apretás el gatillo del cañón que te aprieta la cien. Ten en cuenta que es la lágrima de tu querer las que clavaran su cruz y es el corazón de quien se quedo el que te va a llorar. Egoísta el que se quita los minutos de encima sin pensar en los días que se quedan atrás. Mundano y vago recuerdo en la memoria del pueblo queda siempre en la sensación de la piel el ruido del disparo que te llevó.
Cuantas almas se quedan vagando entre las paredes del olvido de todos los que vivimos, cuantos dolores de cabeza en las manos de quienes escuchan las quejas porque no se fueron en el momento que debían quedarse. Quien carajo entiende lo que estoy escribiendo?! Mis manos quieren moverse pero mi mente quiere quedarse a dormir, no tengo ganas ni fuerzas de seguir adelante, quédense ustedes a escribir. Adiós, te encomiendo la tarea de decirme a cada segundo lo que no debo decir. Recuérdame como nunca fui, escucha siempre lo que debí decirte, lee mis palabras con otra voz.
No confíes en mi juicio sino en el de las palabras que te dejo acá. Nunca sabe uno más que cuando se van a matar, las palabras y el olvido, viento eterno en la vela de mi fuga. Es la razón que cuela mis sabanas en la cama que te acunara treinta años más. Nunca estuve mas cuerdo que cuando estuve tan loco. Nunca me enoje tanto como cuando baje los brazos para no gritar más. Nunca debí seguir si quería seguir, se que no tengo que mirar atrás pero lo que soy es l oque deje y lo que seré es lo que nunca se no pretendo que me entiendas si que te escuches hablar todo lo que escribo. No pretendo que me sigas, si que te sigas los pies. No quiero que quede en la nada todo esto que te digo.
Dos horas después de habido leer, se fue a tomar un te, rojo el banquillo donde escribió su último adiós. Amores eternos en el fugaz momento que se lo llevo, azules los cielos que formaron nubes de algodón para reposar sus pies cansados de volar. Viento manso y sereno que peinó su pelo plomo y sol de abril que iluminó su sonrisa la llegar. Nunca se es demasiado viejo nunca se es tan joven, cuando tenés que ir ella te va a venir a buscar.