TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los pasos en el cementerio del alma,
han detenido su tiempo en las lozas
del olvido.
Se han callado los latidos, ahora duermen,
son delirios.
Si el silencio sepulcral tiene tus huellas,
esa brisa negra que vaga en el viento
tiene tortura, lleva tristeza.
El envolvente otoño ha cabalgado
con tu muerte y se ha llevado a tu lado
las lágrimas que dejaste en esa cama
inundada de dolor y de gris calma.
Hoy, sigue presente la amargura de
no saber si el ayer camina o se
detiene en los inmensos valles,
donde los callados versos se han marcado
en esa lápida blanca que el sol lastima
y oculta la noche que te llora a gritos,
cuando la vida duerme y se
te esconde siempre.
A MI AMADO PADRE
Blanca N. García González
(TARDE GRIS)
han detenido su tiempo en las lozas
del olvido.
Se han callado los latidos, ahora duermen,
son delirios.
Si el silencio sepulcral tiene tus huellas,
esa brisa negra que vaga en el viento
tiene tortura, lleva tristeza.
El envolvente otoño ha cabalgado
con tu muerte y se ha llevado a tu lado
las lágrimas que dejaste en esa cama
inundada de dolor y de gris calma.
Hoy, sigue presente la amargura de
no saber si el ayer camina o se
detiene en los inmensos valles,
donde los callados versos se han marcado
en esa lápida blanca que el sol lastima
y oculta la noche que te llora a gritos,
cuando la vida duerme y se
te esconde siempre.
A MI AMADO PADRE
Blanca N. García González
(TARDE GRIS)
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