dark-maiden
Poeta fiel al portal
Acuérdate de tu dama que te aguarda
entre las almenas de la fortaleza,
hasta que regreses con la cruz de Santiago,
caballero de las Cruzadas.
Con tu yelmo y espada te embarcas a
Tierra Santa, entre desiertos de sangre
y senderos de bandoleros.
Empieza la batalla y tu corazón
distribuye la sangre que tantas veces
se ha unido a la mía, en un idéntico pulso
en un mismo manantial de placeres.
Instantes de muerte para atisbar
un eterno segundo de gloria.
Implorando a las alturas, ruego
por tu vida mientras escribo estos versos
mirando a través de las celosías.
Hasta las flores se deshojan ante tu paso
porque conocen el fervor de tu valentía,
porque cualquier palabra es en vano
para describir tu férrea osadia,
ilustre caballero de las Cruzadas.
De todos los pensamientos,
uno se convierte en mi señor.
Me arrastra hasta el abismo
y hace que mis ojos se contraigan
en una amarga expresión de dolor.
Si la muerte rompiera tus lanzas
y se abalanzara contra tu ser en el
campo de batalla, firmemente resistiría
en mi féretro hasta que la muerte me diera
licencia para amarte otra vez.
entre las almenas de la fortaleza,
hasta que regreses con la cruz de Santiago,
caballero de las Cruzadas.
Con tu yelmo y espada te embarcas a
Tierra Santa, entre desiertos de sangre
y senderos de bandoleros.
Empieza la batalla y tu corazón
distribuye la sangre que tantas veces
se ha unido a la mía, en un idéntico pulso
en un mismo manantial de placeres.
Instantes de muerte para atisbar
un eterno segundo de gloria.
Implorando a las alturas, ruego
por tu vida mientras escribo estos versos
mirando a través de las celosías.
Hasta las flores se deshojan ante tu paso
porque conocen el fervor de tu valentía,
porque cualquier palabra es en vano
para describir tu férrea osadia,
ilustre caballero de las Cruzadas.
De todos los pensamientos,
uno se convierte en mi señor.
Me arrastra hasta el abismo
y hace que mis ojos se contraigan
en una amarga expresión de dolor.
Si la muerte rompiera tus lanzas
y se abalanzara contra tu ser en el
campo de batalla, firmemente resistiría
en mi féretro hasta que la muerte me diera
licencia para amarte otra vez.