Caballero soñador en mundo moderno
En la espesa selva de asfalto,
en ocasiones en el bosque,
rodeado de árboles y lagos,
en la mente del caballero solo
hay una cosa y es lo que da lógica
a su existir, una razón;
quizás guiado por su corazón,
de pronto dirigido por el coraje,
el orgullo y la pasión.
Aunque en las estrellas observe
hermosuras como las pléyades,
muchachas del agua o doncellas del hielo,
mares, ríos, lluvia, granizo,
nieve, hielo o escarcha
las ninfas y sirenas del lago y la selva...
Tanta divinidad no lo sacó de su ilusión
y así dragones se hubiesen atravesado
en su camino los derrotaría con su espada;
porque en el peto de su armadura
como en la piel de su pecho
y al costado de su corazón
llevaba marcado un nombre:
El de una tal Dulcinea,
y a una princesa Micomicona que lo esperaba,
él sueña que, en un castillo con murallas,
con un foso, una plaza de armas, la capilla,
torres, armerías y puentes levadizos;
únicamente que, en vez de castillo,
es un edificio de concreto, y ya no montaría un corcel,
no tendría armadura...
Ahora piensa es mejor lo antiguo y verdadero
y no lo banal y moderno.
® Carlos Andrés, 29/06/2024®
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