Alarido
Poeta asiduo al portal
...pero con lo que no contábamos
era con que nuestra cabezonería
fuese tan obstinada,
tan rematadamente tozuda,
tan persistente.
Más que nuestras virtudes
y nuestros defectos.
Más que nuestras miserias.
Más que los palos, las ruedas,
lo previsible y lo imposible.
... y aquí seguimos, en pelotas,
aprendiéndonos de memoria
las constelaciones de nuestras pupilas.
Hay quien lo llama Amor
y lo escribe con mayúsculas.
era con que nuestra cabezonería
fuese tan obstinada,
tan rematadamente tozuda,
tan persistente.
Más que nuestras virtudes
y nuestros defectos.
Más que nuestras miserias.
Más que los palos, las ruedas,
lo previsible y lo imposible.
... y aquí seguimos, en pelotas,
aprendiéndonos de memoria
las constelaciones de nuestras pupilas.
Hay quien lo llama Amor
y lo escribe con mayúsculas.
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