JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada amanecer.
En cada amanecer
de mis días tristes,
cuando al salir el sol
sus rayos cubren mi rostro.
Te veo.
Ese rostro sublime y hermoso
de largos cabellos,
que asemejan los hilos brillosos de la luna,
cuando cada noche se reflejan
en el lago de mi vida,
y en cada amanecer
de lágrimas y lamentos,
de lágrimas y lamentos,
de mis tristezas y llantos.
Que perdido en la oquedad del tiempo,
y en la lejanía de tus besos
vivo atribulado por mis deseos.
Veo tu Rostro
y quisiera acariciarlo nuevamente,
suavemente,
dulcemente, como lo hice un día
cuando comencé a quererte.
Cuando nació nuestro romance
como cual bosque lleno de frondosos árboles,
como el capullo de una hermosa mariposa
antes de formarse.
Así he visto tu Rostro.