manuelo
Poeta fiel al portal
A la luz de aquel candil,
tras la cena y ensalada
se sacaban a la puerta,
la principal de la casa
justo en frente de una era,
las sillas y mecedoras
para mi madre, mi padre,
abuelo, hermanas y abuela.
Yo sentado en un cojín
y echado sobre la tapia,
no me perdía una palabra
de la novela, o del cuento
que mi papajuán narraba;
y jamás me fui a la cama
sin una historia de aquellas
de lobos o de fantasmas.
tras la cena y ensalada
se sacaban a la puerta,
la principal de la casa
justo en frente de una era,
las sillas y mecedoras
para mi madre, mi padre,
abuelo, hermanas y abuela.
Yo sentado en un cojín
y echado sobre la tapia,
no me perdía una palabra
de la novela, o del cuento
que mi papajuán narraba;
y jamás me fui a la cama
sin una historia de aquellas
de lobos o de fantasmas.
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