Cada día que pasa nos desvela,
en silencio y sin premura,
una parte más de lo que somos, un secreto
anterior a lo que fuimos.
A cada instante sucede que vemos,
con mayor claridad nuestra inmanencia,
con mayor precisión el pensamiento
que emerge y se desmarca del instinto
en nuestra cualidad de ser humanos.
Todo queda en esta impostura de conocerse,
en esta obligación que tenemos de sabernos,
para actuar conforme a lo que somos
fieles a la recomendación de lo intuido.
¿Mas que amenaza nuestra esencia, el ser
en relativo cauce hacia la nada?
¿Qué perturba a mis afueras?
¿Quién corrompe en mis adentros?
Muchos son los caminos por andar,
y es largo el tránsito que demora hacia nosotros...
Entre tanto, otro día nos descifra
nos descubre, nos avanza
hacia una trascendencia en sus indicios:
esta nube que pasa lenta, el viento
que arremolina y macera el paisaje,
esta luz con que el día se viste en claridad,
que son sino presagios de que existo,
augures de que soy hombre que vivo,
como un hombre más allá de mí mismo.
en silencio y sin premura,
una parte más de lo que somos, un secreto
anterior a lo que fuimos.
A cada instante sucede que vemos,
con mayor claridad nuestra inmanencia,
con mayor precisión el pensamiento
que emerge y se desmarca del instinto
en nuestra cualidad de ser humanos.
Todo queda en esta impostura de conocerse,
en esta obligación que tenemos de sabernos,
para actuar conforme a lo que somos
fieles a la recomendación de lo intuido.
¿Mas que amenaza nuestra esencia, el ser
en relativo cauce hacia la nada?
¿Qué perturba a mis afueras?
¿Quién corrompe en mis adentros?
Muchos son los caminos por andar,
y es largo el tránsito que demora hacia nosotros...
Entre tanto, otro día nos descifra
nos descubre, nos avanza
hacia una trascendencia en sus indicios:
esta nube que pasa lenta, el viento
que arremolina y macera el paisaje,
esta luz con que el día se viste en claridad,
que son sino presagios de que existo,
augures de que soy hombre que vivo,
como un hombre más allá de mí mismo.