Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Cada madruga un suspiro se me escapa.
Olor de olivo; alma de lucha.
Mi corazón chorrea angustias.
Mi alma relata enjambres.
Mi ser se entumece y mis ojos se puntean.
Luchando por no luchar en vano… cada madrugada me vuelvo ave.
Siento el sabor en mis labios de la sangre.
Escucho el canto de mi alma malherida.
Me sumerjo en el amargo sabor del desencanto.
Me vuelvo inerte al sentir que no puedo sentir nada.
Olor de olivo; mi cuerpo se deshace a cada rallo.
Y es que cada madrugada el sol me abrasa.
Me vuelvo ave que no logra alzar el vuelo.
¿Sientes que siento que no puedo sentir nada?
Olor de olivo; alma de lucha.
Mi corazón chorrea angustias.
Mi alma relata enjambres.
Mi ser se entumece y mis ojos se puntean.
Luchando por no luchar en vano… cada madrugada me vuelvo ave.
Siento el sabor en mis labios de la sangre.
Escucho el canto de mi alma malherida.
Me sumerjo en el amargo sabor del desencanto.
Me vuelvo inerte al sentir que no puedo sentir nada.
Olor de olivo; mi cuerpo se deshace a cada rallo.
Y es que cada madrugada el sol me abrasa.
Me vuelvo ave que no logra alzar el vuelo.
¿Sientes que siento que no puedo sentir nada?
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