Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sabe el desprecio a naranjas podridas en el árbol,
el pecado a manzanas de los besos de Adán,
la duda a peras que olvidaron en invierno su sabor
y la pasión a uvas con tendencia a madurar.
El engaño puso sabor a vinagre en las rosas
y el cariño le puso dos onzas de azúcar al mar,
el odio añadió cucharadas de celos en la boca
y la esperanza cansada se ha echado a llorar.
El coraje acabó primer lugar en el Tour de France,
la envidia en cambio le dio un mal de ojo,
la belleza sacó una sonrisa tirando a matar
y la felicidad le ganó en los dados al enojo.
Y se enojó la felicidad con la belleza,
la envidia y el coraje se atrevieron a amar,
la esperanza y el odio acabaron de amantes
y el engaño y el cariño no se volvieron a hablar.
La ignorancia se puso una flor en el saco
y la intriga indecisa se puso a chismear,
la pasión se murió en el sermón de la misa
y la humildad, pásala, que mañana se va.
La desesperación encontró casa en la Play Store
y la angustia bebió hasta olvidarse del fin,
el amor buscando pareja nunca la encontró
y la ilusión contenta se convenció de vivir.
La ilusión y el amor rompieron las relaciones,
la angustia y la desesperación pidieron un martini,
la humildad y la pasión tomaron tres ascensores
para llegar al penthouse a lucir el bikini.
Cada quien a su sabor y su temporada en hospital
y todos a dormir que este lapicero se va.
el pecado a manzanas de los besos de Adán,
la duda a peras que olvidaron en invierno su sabor
y la pasión a uvas con tendencia a madurar.
El engaño puso sabor a vinagre en las rosas
y el cariño le puso dos onzas de azúcar al mar,
el odio añadió cucharadas de celos en la boca
y la esperanza cansada se ha echado a llorar.
El coraje acabó primer lugar en el Tour de France,
la envidia en cambio le dio un mal de ojo,
la belleza sacó una sonrisa tirando a matar
y la felicidad le ganó en los dados al enojo.
Y se enojó la felicidad con la belleza,
la envidia y el coraje se atrevieron a amar,
la esperanza y el odio acabaron de amantes
y el engaño y el cariño no se volvieron a hablar.
La ignorancia se puso una flor en el saco
y la intriga indecisa se puso a chismear,
la pasión se murió en el sermón de la misa
y la humildad, pásala, que mañana se va.
La desesperación encontró casa en la Play Store
y la angustia bebió hasta olvidarse del fin,
el amor buscando pareja nunca la encontró
y la ilusión contenta se convenció de vivir.
La ilusión y el amor rompieron las relaciones,
la angustia y la desesperación pidieron un martini,
la humildad y la pasión tomaron tres ascensores
para llegar al penthouse a lucir el bikini.
Cada quien a su sabor y su temporada en hospital
y todos a dormir que este lapicero se va.
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