Cadencia perdida

Littera

Poeta asiduo al portal
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Vuelto el tinte azulino de la esfera
tras correr su tapiz la noche helada,
apresó de seguida mi mirada
una vista mortal, si bien señera:

la del bravo castillo donde oyera
la cadencia sensual y delicada
de la voz de mi dulce y pulcra amada
una tarde gentil por vez primera.

La cadencia que tanta paz vertía
en el claro cristal del noble río
y ablandaba a la piedra dura y fría.

La que, a imagen del rojo y recio estío
que se cobra la flor dispuesta y pía,
se cobró con crueldad el hado umbrío.
 
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Vuelto el tinte azulino de la esfera
tras correr su tapiz la noche helada,
apresó de seguida mi mirada
una vista mortal, si bien señera:

la del bravo castillo donde oyera
la cadencia sensual y delicada
de la voz de mi dulce y pulcra amada
una tarde gentil por vez primera.

La cadencia que tanta paz vertía
en el claro cristal del noble río
y ablandaba a la piedra dura y fría.

La que, a imagen del rojo y recio estío
que se cobra la flor dispuesta y pía,
se cobró con crueldad el hado umbrío.




hermosa composición, con hermosas imágenes, saludos
 
Bello soneto un gusto la lectura
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Vuelto el tinte azulino de la esfera
tras correr su tapiz la noche helada,
apresó de seguida mi mirada
una vista mortal, si bien señera:

la del bravo castillo donde oyera
la cadencia sensual y delicada
de la voz de mi dulce y pulcra amada
una tarde gentil por vez primera.

La cadencia que tanta paz vertía
en el claro cristal del noble río
y ablandaba a la piedra dura y fría.

La que, a imagen del rojo y recio estío
que se cobra la flor dispuesta y pía,
se cobró con crueldad el hado umbrío.

 

Vuelto el tinte azulino de la esfera
tras correr su tapiz la noche helada,
apresó de seguida mi mirada
una vista mortal, si bien señera:

la del bravo castillo donde oyera
la cadencia sensual y delicada
de la voz de mi dulce y pulcra amada
una tarde gentil por vez primera.

La cadencia que tanta paz vertía
en el claro cristal del noble río
y ablandaba a la piedra dura y fría.

La que, a imagen del rojo y recio estío
que se cobra la flor dispuesta y pía,
se cobró con crueldad el hado umbrío.



Excelente soneto, estimado Littera, de gran altura expresiva y culto lenguaje;
tiene mi APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
 
Hermoso soneto, amigo Littera. ¡Qué bien combinan las rimas «ía» e «ío» en los tercetos! En cuanto a la humilde choza a la vera del lago... qué hermosura.

abrazo
J.
 

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