Littera
Poeta asiduo al portal
Vuelto el tinte azulino de la esfera
tras correr su tapiz la noche helada,
apresó de seguida mi mirada
una vista mortal, si bien señera:
la del bravo castillo donde oyera
la cadencia sensual y delicada
de la voz de mi dulce y pulcra amada
una tarde gentil por vez primera.
La cadencia que tanta paz vertía
en el claro cristal del noble río
y ablandaba a la piedra dura y fría.
La que, a imagen del rojo y recio estío
que se cobra la flor dispuesta y pía,
se cobró con crueldad el hado umbrío.