Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acecho la neblina de guedeja,
el éter misterioso se me oculta
y busco entre la noche que no indulta
el rezo que en selénica madeja,
teñido de amargura se empareja,
al claustro de esta niña que es adulta.
Huyendo de las horas me sepulta
fundida, la maldita candileja.
¡Oscuro es el teatro de mis días!
Veneno, corroyéndome despacio.
Un éxodo de lágrimas impías
destronan a mi sueño del palacio
dejándolo en chamizo de utopías
que inundan, de tristezas el espacio.
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