Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Diluir mi tiempo
y regresar a sus secretos,
es la amargura de la vida.
Ahora que trato
de conciliar el sueño,
no veo mi alma
en manos de la paz,
mi corazón,
ligero tremor,
en el comienzo
del siguiente duelo.
Te veo sin decir nada,
con miedo a caer en el vacío,
sombras que aparecen,
la última luz del día
ofrece la mayor condena.
Allá en la batalla,
entre la tarde y la noche,
el silencio acompaña mi tumba:
Regreso del presente
a la realidad amarga.
¡Ah, tú, amor huido!,
tus labios, sonrisa eterna,
!A eclipsar el recuerdo de los besos!
y regresar a sus secretos,
es la amargura de la vida.
Ahora que trato
de conciliar el sueño,
no veo mi alma
en manos de la paz,
mi corazón,
ligero tremor,
en el comienzo
del siguiente duelo.
Te veo sin decir nada,
con miedo a caer en el vacío,
sombras que aparecen,
la última luz del día
ofrece la mayor condena.
Allá en la batalla,
entre la tarde y la noche,
el silencio acompaña mi tumba:
Regreso del presente
a la realidad amarga.
¡Ah, tú, amor huido!,
tus labios, sonrisa eterna,
!A eclipsar el recuerdo de los besos!
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