Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Arrastro penas odiando mi sustento,
y pieles desmesuradas cobijando con mis manos,
¡Ah humildes días de hastiada existencia!
Tu cuerpo fue y es irremediable,
y hay un desacuerdo constante,
que empuja a los abismos.
Ay, de tu amada obsesión inviolable,
un camafeo, o algún trofeo de colección.
De una vez empezaron los desencuentros.
La sinfonía de los gestos, y las explosiones
inútiles y habituales porque el deseo no se gasta.
Todos fueron y son múltiples milagros del amor.
Gastaron la vida que no debimos gastar,
habremos espiado el placer y los juegos,
modulando nuestras voces y las fantasías.
Y ahora ascendimos a la montaña nevada...
y pieles desmesuradas cobijando con mis manos,
¡Ah humildes días de hastiada existencia!
Tu cuerpo fue y es irremediable,
y hay un desacuerdo constante,
que empuja a los abismos.
Ay, de tu amada obsesión inviolable,
un camafeo, o algún trofeo de colección.
De una vez empezaron los desencuentros.
La sinfonía de los gestos, y las explosiones
inútiles y habituales porque el deseo no se gasta.
Todos fueron y son múltiples milagros del amor.
Gastaron la vida que no debimos gastar,
habremos espiado el placer y los juegos,
modulando nuestras voces y las fantasías.
Y ahora ascendimos a la montaña nevada...