Café a las ocho

Hola!

Me detengo ante el grato panorama que describes en tus prosa, mientras tomo una taza de té y pienso en ese maravilloso encuentro, miro el fondo de mi taza y allí una mirada clava mi pupila, sigo la lectura suspiro y callo.
Una bonita historia y la magia de las imágenes que nos invitan a soñar.

Con todo respeto.

Ligia.

PD. Gracias por pasarte por una de mis humildes obras y dejar tu comentario.
 
Ligia Calderón Romero;4421334 dijo:
Hola!

Me detengo ante el grato panorama que describes en tus prosa, mientras tomo una taza de té y pienso en ese maravilloso encuentro, miro el fondo de mi taza y allí una mirada clava mi pupila, sigo la lectura suspiro y callo.
Una bonita historia y la magia de las imágenes que nos invitan a soñar.

Con todo respeto.

Ligia.

PD. Gracias por pasarte por una de mis humildes obras y dejar tu comentario.

Gracias a ti sin duda, pasaré ya mismo a ver tus letras,es un placer tu comentario.Un saludo.
 
La mañana en un bar cualquiera, un sonoro timbre de voz me dice; su café señor,a mi lado un abuelo sujeta su taza a dos manos,sorbe con delicada armonía a pesar de la falta de un pulso firme. Miro mis zapatos y sonrío al pensar en una escena de la película que vi ayer por la noche,no quiero que piensen mal y rectifico el gesto;

contando tres sorbos en un ritual que practico a menudo apuro la taza que parece estar bien rodada del uso diario y salgo del bar. Ya tengo andada media manzana y los coches pelean en la guerra sonora de cada día-yo toco más el claxon,yo me enfado antes hoy.-con paso firme me dirijo a la zona oeste de la ciudad,doblo la esquina de una calle peatonal,miro el reloj y al levantar la vista una veo tropezar a una joven,un trozo de baldosa que sobresale al lado de un árbol es el culpable;de forma lateral su hombro a chocado en el suelo,rápidamente acudo a su lado a tenderle mi ayuda;


ella mira hacia arriba con ojos asustados y luego sonríe,se levanta mientras sujeto sus brazos-no ha sido nada me dice-,me doy cuenta de que su rostro es sumamente pálido pero hermoso,me transmite una dulzura que yo no comprendo y puedo asemejar en en ese momento a la de un ángel.Sus ojos marrones tienen algo que me resulta familiar,algo despierta de mi latente corazón y siento ganas de besarla,de sentir su piel,su olor...;

algo extraño hace que nuestros ojos estén diciéndose, ¡eres tú!,¡eres tú lo sé!;algo nos arrastra a no poder separar nuestras miradas y noto su perfume,no escucho sonido,ni siento nada alrededor,solo mis ojos y su mirada...,solo nosotros;pasan unos instantes,corrige las arrugas en su ropa y su voz aguda y frágil me agradece las atenciones diciéndome;ven a tomar un café es lo mínimo que puedo hacer...


Me encanta este relato: la historia, como la has desarrollado, los pequeños detalles, ese toque de romanticismo y ese final que nos permite imaginar la continuidad de la historia.

Me gusta, sí. Solo un par de detalles que me hicieron ruido: la falta de espacios después de los signos de puntuación, y me ha hecho falta algún punto y aparte en la lectura. Pequeños detalles que no quitan el grato momento de lectura.

Gracias por compartir tu obra.

Un beso.
 
Me encanta este relato: la historia, como la has desarrollado, los pequeños detalles, ese toque de romanticismo y ese final que nos permite imaginar la continuidad de la historia.

Me gusta, sí. Solo un par de detalles que me hicieron ruido: la falta de espacios después de los signos de puntuación, y me ha hecho falta algún punto y aparte en la lectura. Pequeños detalles que no quitan el grato momento de lectura.

Gracias por compartir tu obra.

Un beso.
Gracias por el consejo.Me alegra que te pareciera grato y espero sin duda compartir más de este tipo de relatos.
saludos
 
Última edición:
La mañana en un bar cualquiera.
Un sonoro timbre de voz me dice; -su café señor.
A mi lado un abuelo sujeta su taza a dos manos.Sorbe con delicada armonía a pesar de la falta de un pulso firme.
Miro mis zapatos y sonrío al pensar en una escena de la película que vi ayer por la noche,no quiero que piensen mal y rectifico el gesto.
Contando tres sorbos en un ritual que practico a menudo apuro la taza que parece estar bien rodada del uso diario y salgo del bar.

Ya tengo andada media manzana.Los coches pelean en la guerra sonora de cada día;yo toco más el claxon,yo me enfado antes hoy.
Con paso firme me dirijo a la zona oeste de la ciudad,doblo la esquina de una calle peatonal,miro el reloj y al levantar la vista una veo tropezar a una joven.Un trozo de baldosa que sobresale al lado de un árbol es el culpable.De forma lateral su hombro a chocado en el suelo.Rápidamente acudo a su lado a tenderle mi ayuda.

Ella mira hacia arriba con ojos asustados, luego sonríe y se levanta mientras sujeto sus brazos.
-no ha sido nada me dice.
Me doy cuenta de que su rostro es sumamente pálido pero hermoso.Me transmite una dulzura que yo no comprendo y puedo asemejar en en ese momento a la de un ángel.Sus ojos marrones tienen algo que me resulta familiar.Algo despierta de mi latente corazón y siento ganas de besarla,de sentir su piel y su olor...


Algo extraño hace que nuestros ojos estén diciéndose,¡eres tú!,¡eres tú lo sé!.Algo nos arrastra a no poder separar nuestras miradas y noto su perfume.No escucho sonido,ni siento nada alrededor,solo mis ojos y su mirada,solo nosotros.

Pasan unos instantes...Corrige las arrugas en su ropa y su voz aguda y frágil me agradece las atenciones diciéndome;-ven a tomar un café es lo mínimo que puedo hacer...


las rutinas son las de siempre, saludos
 
La mañana en un bar cualquiera.
Un sonoro timbre de voz me dice; -su café señor.
A mi lado un abuelo sujeta su taza a dos manos. Sorbe con delicada armonía a pesar de la falta de un pulso firme.
Miro mis zapatos y sonrío al pensar en una escena de la película que vi ayer por la noche, no quiero que piensen mal y rectifico el gesto.
Contando tres sorbos en un ritual que practico a menudo apuro la taza que parece estar bien rodada del uso diario y salgo del bar.

Ya tengo andada media manzana. Los coches pelean en la guerra sonora de cada día; yo toco más el claxon, yo me enfado antes hoy.
Con paso firme me dirijo a la zona oeste de la ciudad, doblo la esquina de una calle peatonal, miro el reloj y al levantar la vista una veo tropezar a una joven. Un trozo de baldosa que sobresale al lado de un árbol es el culpable. De forma lateral su hombro a chocado en el suelo. Rápidamente acudo a su lado a tenderle mi ayuda.

Ella mira hacia arriba con ojos asustados, luego sonríe y se levanta mientras sujeto sus brazos.
-no ha sido nada me dice.
Me doy cuenta de que su rostro es sumamente pálido pero hermoso. Me transmite una dulzura que yo no comprendo y puedo asemejar en en ese momento a la de un ángel. Sus ojos marrones tienen algo que me resulta familiar. Algo despierta de mi latente corazón y siento ganas de besarla, de sentir su piel y su olor...


Algo extraño hace que nuestros ojos estén diciéndose, ¡eres tú!, ¡eres tú lo sé!. Algo nos arrastra a no poder separar nuestras miradas y noto su perfume. No escucho sonido, ni siento nada alrededor, solo mis ojos y su mirada, solo nosotros.

Pasan unos instantes... Corrige las arrugas en su ropa y su voz aguda y frágil me agradece las atenciones diciéndome; -ven a tomar un café es lo mínimo que puedo hacer...



Hola Fran, qué pena, yo hoy no me he tropezado con nadie como tú, que si hubiera tropezado de verdad, seguramente me hubiera caído de bruces, y ya me hubiera levantado cuando buenamente hubiera podido, jajajaja, toda embarrada y llena de mierda, perdón eh! es que aquí no deja de llover.

Pues no te lo creerás, pero he estado en ese bar, y te quedan dos cafés pagados, uno para ti y otro para ella. Pasad a tomarlos cuando querais. Me ha gustado mucho, me gusta venir aquí, ya sabes que me transmites mucho y bueno. Un abracito, grande.
 
Última edición:
Me ha encantado de principio a fin, muy bien redactado y la historia esta muy bien...
 
Que bonita historia, atrapa al lector desde el comienzo, queriendo saber el final he imaginando el paisaje, el aroma del café. Me gustó mucho tu inspiración.Un gusto leer tu bonita historia.
 
La mañana en un bar cualquiera.
Un sonoro timbre de voz me dice; -su café señor.
A mi lado un abuelo sujeta su taza a dos manos. Sorbe con delicada armonía a pesar de la falta de un pulso firme.
Miro mis zapatos y sonrío al pensar en una escena de la película que vi ayer por la noche, no quiero que piensen mal y rectifico el gesto.
Contando tres sorbos en un ritual que practico a menudo apuro la taza que parece estar bien rodada del uso diario y salgo del bar.

Ya tengo andada media manzana. Los coches pelean en la guerra sonora de cada día; yo toco más el claxon, yo me enfado antes hoy.
Con paso firme me dirijo a la zona oeste de la ciudad, doblo la esquina de una calle peatonal, miro el reloj y al levantar la vista una veo tropezar a una joven. Un trozo de baldosa que sobresale al lado de un árbol es el culpable. De forma lateral su hombro a chocado en el suelo. Rápidamente acudo a su lado a tenderle mi ayuda.

Ella mira hacia arriba con ojos asustados, luego sonríe y se levanta mientras sujeto sus brazos.
-no a sido nada me dice.
Me doy cuenta de que su rostro es sumamente pálido pero hermoso. Me transmite una dulzura que yo no comprendo y puedo asemejar en en ese momento a la de un ángel. Sus ojos marrones tienen algo que me resulta familiar. Algo despierta de mi latente corazón y siento ganas de besarla, de sentir su piel y su olor...


Algo extraño hace que nuestros ojos estén diciéndose, ¡eres tú!, ¡eres tú lo sé!. Algo nos arrastra a no poder separar nuestras miradas y noto su perfume. No escucho sonido, ni siento nada alrededor, solo mis ojos y su mirada, solo nosotros.

Pasan unos instantes... Corrige las arrugas en su ropa y su voz aguda y frágil me agradece las atenciones diciéndome; -ven a tomar un café es lo mínimo que puedo hacer...



Quepasa
Excelente historia la que nos cuentas, como salida de una película que haces tuya mientras tomas una tasa de café, con ese final que nos hace pensar que habrá una segunda parte, pues parece el inicio de una historia de amor que viaja desde otro tiempo...cuando llega esa otra persona sus ojos, su aroma, su piel, todo nos traen recuerdos atemporales.
Te felicito por estas letras que nos dejan un sabor a café
Estrellas en tu cielo
Un abrazo del tamaño de mis alas.
Ana
 
Has traído a mi mente aquella mirada de la cual me enamoré fue algo casual yo salía de la tienda con la comida para mi perrita él se tropezó conmigo y la derramó al suelo, linda época aquella. Bella lectura muy suave, saludos amigo Fran
 

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