Café en un bar

Luis Prieto

Moderador Global
Miembro del equipo
Moderador Global
Marcharon los parlapocos,
¡Qué alegría, qué silencio!
Marujas y marujones,
escucharlos es de locos.

Se puede hablar con voz baja,
intercambiar opiniones
de una forma moderada
pero siempre queda alguno
que no cuida su bocaza,
que por querer dar la nota
no calla ni bajo el agua.

¿Me habré quedado yo sordo?
Qué bien me sabe el café,
lo saboreo de a poco.
¡Qué alegría, qué silencio!
Marcharon los parlapocos.
 
Marcharon los parlapocos,
¡Qué alegría, qué silencio!
Marujas y marujones,
escucharlos es de locos.

Se puede hablar con voz baja,
intercambiar opiniones
de una forma moderada
pero siempre queda alguno
que no cuida su bocaza,
que por querer dar la nota
no calla ni bajo el agua.

¿Me habré quedado yo sordo?
Qué bien me sabe el café,
lo saboreo de a poco.
¡Qué alegría, qué silencio!
Marcharon los parlapocos.
Nunca faltan los charlatanes y "chismosos" como abundan.
No conocía la palabra "parlapocos", la busqué en el diccionario y no aparece, presumo sean " charlatanes" o algo parecido en el lenguaje popular madrileño.
Un abrazo Luis.
 
Nunca faltan los charlatanes y "chismosos" como abundan.
No conocía la palabra "parlapocos", la busqué en el diccionario y no aparece, presumo sean " charlatanes" o algo parecido en el lenguaje popular madrileño.
Un abrazo Luis.

Bueno amigo Manuel la palabra parlapoco no existe ni está recogida en el Rae. De por sí sería parla poco en tono irónico verbo y adjetivo por separado pero me salió así como más burlesco.
Muchas gracias por acercarte.
Fuerte abrazo.
 
Marcharon los parlapocos,
¡Qué alegría, qué silencio!
Marujas y marujones,
escucharlos es de locos.

Se puede hablar con voz baja,
intercambiar opiniones
de una forma moderada
pero siempre queda alguno
que no cuida su bocaza,
que por querer dar la nota
no calla ni bajo el agua.

¿Me habré quedado yo sordo?
Qué bien me sabe el café,
lo saboreo de a poco.
¡Qué alegría, qué silencio!
Marcharon los parlapocos.
De charlatanes andan los bares llenos, y menudo timbre de voz tienen; más que tiembre parece una bocina.
Pero ya estamos acostumbrados, los asiduos, a cerrar los oídos al mundanal ruido para concentrarse en el aroma de un buen café y en lo que ronde en la mesa o en nuestra cabeza. Cuestión de práctica, je, je.
Por otra parte, hay bares que no tienen la acústica muy estudiada, y oyes más a la mesa de de la esquina que a la tuya propia. Reuyo de almorzar en esos bares; porque es verdad que uno parece que está sordo cuando tiene que pedir que le repitan lo dicho los allegados.
Parlapocos de lo sugestivo, y parlamuchos de lo que no nos importa.
Buena mirada, con ironía incluida.
Un abrazo, Luís, almorzando en casa con cuatro gatos que no han dicho ni mu.
 
De charlatanes andan los bares llenos, y menudo timbre de voz tienen; más que tiembre parece una bocina.
Pero ya estamos acostumbrados, los asiduos, a cerrar los oídos al mundanal ruido para concentrarse en el aroma de un buen café y en lo que ronde en la mesa o en nuestra cabeza. Cuestión de práctica, je, je.
Por otra parte, hay bares que no tienen la acústica muy estudiada, y oyes más a la mesa de de la esquina que a la tuya propia. Reuyo de almorzar en esos bares; porque es verdad que uno parece que está sordo cuando tiene que pedir que le repitan lo dicho los allegados.
Parlapocos de lo sugestivo, y parlamuchos de lo que no nos importa.
Buena mirada, con ironía incluida.
Un abrazo, Luís, almorzando en casa con cuatro gatos que no han dicho ni mu.

Jajaja algunos deberían aprender de los gatos. Lo malo de todo esto amigo Alonso es que estaba en la terraza del bar, sentadito, degustando el café de la mañana cuando llegaron las charlatanas que tienen un pico...que ni los gallos, así que imagínate la paz cuando se fueron.
Un fuerte abrazo con los mejores deseos Alonso.
 
Marcharon los parlapocos,
¡Qué alegría, qué silencio!
Marujas y marujones,
escucharlos es de locos.

Se puede hablar con voz baja,
intercambiar opiniones
de una forma moderada
pero siempre queda alguno
que no cuida su bocaza,
que por querer dar la nota
no calla ni bajo el agua.

¿Me habré quedado yo sordo?
Qué bien me sabe el café,
lo saboreo de a poco.
¡Qué alegría, qué silencio!
Marcharon los parlapocos.
Jejeje, los parlanchines y parlanchinas suelen hablar alto y deprisa, mucho rato atendiéndolos o siguiendo su conversación nosprocura dolor de cabeza y la insatisfacción de no poder disfrutar de ese aromático café para iniciar el nuevo día con energías renovadas, pero yo, aún sin tomarme ese deseado cafecito he podido disfrutar de tus maravillosas letras colmadas de belleza y de lirismo.
Muchos besos para ti, entrañable amigo, deseando que tengas un verano dichoso y tranquilo, rodeado de un silencio bondadoso contigo......muááááácksssssss para que te sobren mi dulce Escudero.
 

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