Sucede que...
"Sucede que me canso de ser hombre."
Pablo Neruda.
Dedicado a todas las madres “y si nos cansamos del hombre y de los nombres para volvernos solo una madre”
Sucede que no me conformo con mis otros
y me gusta confrontar las pequeñas cosas,
desenvuelvo las semejanzas
y apaleo las ideas para no morir durante toda la semana “porque
detesto morirme todos los días; ¿y quién no?”,
salgo del bolsillo de adentro de la camisa
y le hago frente a mis otros, al mismo yo
que se rasura todas las mañanas frente al espejo.
Sucede que se me eriza hasta la nuca cuando
pienso en la idea de no hartarse, como si fuéramos
insaturables graffitis de una divinidad. Capaz que Dios
no se cansa, puede ser un mar de almacenamiento,
un cielo que nunca desborda,
un infinito que nunca hay que vaciar;
pero nosotros no, nosotros
somos hombres y por lo tal necesitamos tumbarnos,
desbordar el silencio,
rajarnos por la raya de los pantalones,
estremecernos hasta decir “la pucha” o “qué lo parió”.
Y así henchidos hasta enrojecer
explotamos antes de llegar a decir basta.
Explotamos y nos cansamos de ser hombres,
de usar el mismo traje de horarios,
de no poder mirar a nuestro jefe a los ojos
y decirle alguna de esas palabras
que no conoce; como por ejemplo: que es un misántropo,
o un badulaque sin oficio.
Sucede que necesitamos
patear piedras en el firmamento,
chistar a quemarropa las broncas del hombro,
desatar las corbatas, las palabras, los estómagos,
exonerar a las chicharras de la voz.
Sucede que a veces debemos cambiar de dial
y salir de la marcha de esa agitada procesión,
y dejar de saber para absolutamente ya nada saber,
dejar de embromarnos, de poner el pecho.
Sucede que nos cansamos; y ahora somos nosotros
los que gambeteamos, damos un pasodoble o lo que sea
para abrirnos de piernas.
De lo contrario, así henchidos hasta enrojecer
explotamos antes de llegar a decir basta.
Explotamos y nos cansamos de ser hombres.
***
Sucede que a veces, también, nos cansamos de los nombres
y Juan deja de ser Juan para ser Luis, y Luis deja de ser Luis
para ser Paula, y hasta Paula “ que ya pasó de ser Juan,
Luis, Fulano o Mengano” deja de ser sólo una mujer
para ser todos nosotros.
Febrero del 2017/ del libro Confluencias Alas/ tercera edición.
¡¡¡Feliz día a todas las madres!!!