danie
solo un pensamiento...
subo un poema que publiqué en la última antología de poetas del valle
Un poema que solo tú, mi amor, puedes entender
¿Y antes del Edén, me preguntas?
Lo cierto es que yo nunca supe de mujeres
y mucho menos de anémonas
ni antes ni tampoco después.
Nacimos en una playa,
desnudos, no existían hojas
ni manzanas para tapar el pudor.
Desnudos y lo único que le hacía sombra
a nuestra vergüenza era nuestros gordos vientres
borrachos de cerveza.
—¿Y antes…?— Pues, te digo que antes
no existía el concepto del romanticismo
ni los estereotipos. Solo existía
la desnudez y la necesidad:
pescábamos y cazábamos, vivíamos y moríamos
con toda la anatomía a flor de piel,
con mi miembro al alcance de tu mano,
con tu vientre rozando mi boca,
y entre abrazos de oso
temblábamos “siempre desnudos”
ante el rocío matinal.
Y el esperma al igual que la espuma marina
era solo una idea preconcebida del suicidio.
Del suicidio de aquellas anémonas y bártulos viejos
que no entendían un carajo
de la marea roja y de la puta menstruación.
Un poema que solo tú, mi amor, puedes entender
¿Y antes del Edén, me preguntas?
Lo cierto es que yo nunca supe de mujeres
y mucho menos de anémonas
ni antes ni tampoco después.
Nacimos en una playa,
desnudos, no existían hojas
ni manzanas para tapar el pudor.
Desnudos y lo único que le hacía sombra
a nuestra vergüenza era nuestros gordos vientres
borrachos de cerveza.
—¿Y antes…?— Pues, te digo que antes
no existía el concepto del romanticismo
ni los estereotipos. Solo existía
la desnudez y la necesidad:
pescábamos y cazábamos, vivíamos y moríamos
con toda la anatomía a flor de piel,
con mi miembro al alcance de tu mano,
con tu vientre rozando mi boca,
y entre abrazos de oso
temblábamos “siempre desnudos”
ante el rocío matinal.
Y el esperma al igual que la espuma marina
era solo una idea preconcebida del suicidio.
Del suicidio de aquellas anémonas y bártulos viejos
que no entendían un carajo
de la marea roja y de la puta menstruación.
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