Me gusta regresar a este lugar en el espacio donde me puedo sentar enfrente de mí,
a recordar esta historia que intencionalmente he malcontado...
porque es del tiempo en que el pecador estaba obsecionado
con la musa más lejana...la que me contaba que allá al otro lado de los andes...
habia una pequeña casita donde había aprendido a dar sus primeros pasos...
el lugar más remoto en el universo...y sabiendo que nunca podría encontrarla
y que nunca la tendría en mis brazos, me conformé con tenerla entre mis letras...
Venía yo casi todos los días a rogarle que me dejara verla,
que sentía la necesidad de meterme en su mente por su mirada
y así poder recorrer su cuerpo, desde su hermosa cara,
hasta lo más profundo de sus sentimientos... y ella se negaba.
Me decía que aunque sentía esa atracción, su alma era de otra alma...
pero la tentación venció su voluntad y su resistencia...pecador yo y ella hermosa...
Se incendiaron mis instintos, se evaporaron los prejuicios,
María se desnudo de complejos y de inhibiciones y modeló para mí,
en la pasarela más érotica y sensual de mi universo poético...
Yo quería ver su rostro...ella me llevó a su cama...
y casi pude sentir en mis manos, el aroma de su cuerpo.
Hagmos poesía
Enredo mis piernas con tus piernas,
te clavo mis uñas en la espalda,
mis labios se pierden en tu cuello,
te abrazo, te rasguño, te deseo.
Y meto mi boca entre tu boca,
enredando tu lengua con mi lengua,
en un beso apasionado que transporta,
que enloquece, que ahoga y que sofoca.
Yo muy presto te amarro con mis brazos,
queriendo dominarte con mi fuerza,
te arrastro lentamente hacia la alcoba,
apagando tu resuello y tu protesta.
Sintiendo que esta cerca ya el momento,
mi cuerpo se prepara a su encomienda,
y se expande por debajo de mi ropa,
sensacion que me incita y te provoca.
Mas en vuelo veloz tu te rebelas
y en la lucha me tumbas en la cama
y me abrazas y me besas, me deseas,
exitada como una fiera en brama
A la luz de una vela que titila,
acentuando las siluetas y las sombras,
me arrinconas y me cortas la salida,
y me enredas a tu cuerpo y te me montas,
yo me dejo seducir por tus instintos,
abandono mis ideas y mis complejos,
solo cierro mis puños, mis sentidos,
y me enciendo con la llama de tus besos.
Unos dedos buscando los botones,
otro dedo silenciando los gemidos,
y por el piso ruedan pantalones,
tu vergüenza, mi camisa y tu vestido.
Tú me haces sentir en tus entrañas,
el pulso acelerado de tu vientre,
y una cadena de orgasmos se desata...
me abrazas, me rasguñas y me muerdes.
Al sentir que tus ansias se desbordan,
como un manantial cayendo al río,
mi control naufraga ya sín rumbo
y en tu mar, tembién yo me vacío.
En un intento por doblegar mi impulso,
amarras tus labios en mi cuello,
y una marca me dejas de recuerdo,
con un poco de dolor y de recelo.
Me revuelco tratando de escaparme
y me río y me enredo en el esfuerzo,
me abandono y otra vez a tí me entrego
envuelto en el aroma de los cuerpos.
María Laura y yo escribimos versos sutiles...y bosquejos.
le cantamos juntos por un tiempo al amor de lejos,
a las pasiones frustradas y a la decepción...y al miedo.
No sé si la quise o la deseaba; pero siempre la buscaba.
Pero un día encontré su puerta cerrada.
Y su desprecio y mi orgullo herido solo me dieron inspiración
para otro tipo de sentimiento...hicimos poesía en el destierro;
ella se regresó en sus propios pasos a la ausencia y al silencio.
yo me quedé esperando entre marchitos cardos,
de mi jardín de invierno...
Te quiero encontrar un día,
en el jardín de mi poesía,
y tomar tu cuerpo vibrante;
quiero sentir que eres mía,
aunque sea por un instante.
Porque este corazón amante,
siempre te encuentra distante;
perdida en tu melancolía,
a veces hasta arrogante,
y tu mirada tan fría.
Si reclamo tu presencia,
haces mas larga tu ausencia;
y cuando al fín me decido,
a reprocharte el olvido,
me retas por mi insistecia.
Haces que pierda su esencia
y marchitas la inocencia,
de este sentimiento mío,
que lucha por su existencia,
en mi jardín tan sombrío.
Al tiempo recibí una respuesta a mis versos,
creo que se le cargó la conciencia.
O quizá me extraño de deveras.
Era tarde ya cuando regresó a mi huerto,
mis palabras tristes y mi trago amargo,
ya habían encontrado otro sendero,
ya estaba yo cantando otra vez en el mensajero...
aún así, me regresé a buscar lo que me había enviado.
Eran muchas palabras malformadas,
angustia y soledad la habían inspirado,
y al no sentir la pasión con la que un tiempo me hablaba,
las dejé ahí en la entrada...Ahora las pondré aquí,
con mis historias mal contadas...Gracias María Laura.
Aquí estoy…
Aquí me tienes amor mío,
rindiéndote pleitesía.
Sabes que te pertenezco
mucho más que en cuerpo y alma
y si me muestro distante
perdida en mi melancolía
y me sientes arrogante,
con la mirada tan fría,
concedéme un sólo instante,
concedéme la amnistía
de tus besos, vida mía.
Quiero iluminar tu cielo
Y tu jardín tan sombrío.
Cobijarte en mis entrañas,
ya se que tu amor es mío.
Te confieso, dulzura,
hoy que estamos frente a frente,
que aunque no esté de cuerpo presente,
siempre me llevas contigo.
Maria Laura..
Allá al otro lado del mundo hay una casita,
donde una poetiza se olvidó de la poesía...
se le perdió la musa y la alegría
y al igual que la mona lisa...también perdió su sonrisa.