G
Gustavo Cervantes
Invitado
Morena,
mi musa de sol y arena.
Estando lejos te busco,
teniendote cerca te huyo,
aunque te quiero no te lo digo
pero siempre estás entre mis poemas...
en esas palabras que amarro,
también en las que quedan sueltas;
en las que busco en el diccionario
y en esas otras que solo tú y yo entendemos.
Donde quiera que te encuentres.
bajo las luces o entre sombras
quiero que sepas que siempre,
estás en mis recuerdos mas tiernos.
Quizás en alguna parada de tu vida recuerdes,
a este triste poeta que te escribió tanto...
Morena bonita...si me estas escuchando,
deja la prisa de tus pasos y escucha el canto
en esta melodía de risas y dulce llanto.
Conmigo y con mis musas,
las reales y las que invento,
a las que adoro y a las que temo,
vengo nocturna a reconstruir un sueño.
Regresé siguiendo tus huellas en la arena,
y con los besos del traviezo viento,
sentí el calor de tu piel morena,
cerré mis ojos y dejé que tu canto de sirena,
me señalara el camino como una estrella.
Traigo conmigo de ilusiones llena,
un alma humilde compasiva y buena
y traigo en mis labios mil caricias tiernas,
para dejarlas dulces, en tus manos bellas.
A veces la soledad ayuda a ponerle cara y nombre
a alguna o a alguno que una vez estuvo.
salud con guarro
mi musa de sol y arena.
Estando lejos te busco,
teniendote cerca te huyo,
aunque te quiero no te lo digo
pero siempre estás entre mis poemas...
en esas palabras que amarro,
también en las que quedan sueltas;
en las que busco en el diccionario
y en esas otras que solo tú y yo entendemos.
Donde quiera que te encuentres.
bajo las luces o entre sombras
quiero que sepas que siempre,
estás en mis recuerdos mas tiernos.
Quizás en alguna parada de tu vida recuerdes,
a este triste poeta que te escribió tanto...
Morena bonita...si me estas escuchando,
deja la prisa de tus pasos y escucha el canto
en esta melodía de risas y dulce llanto.
Conmigo y con mis musas,
las reales y las que invento,
a las que adoro y a las que temo,
vengo nocturna a reconstruir un sueño.
Regresé siguiendo tus huellas en la arena,
y con los besos del traviezo viento,
sentí el calor de tu piel morena,
cerré mis ojos y dejé que tu canto de sirena,
me señalara el camino como una estrella.
Traigo conmigo de ilusiones llena,
un alma humilde compasiva y buena
y traigo en mis labios mil caricias tiernas,
para dejarlas dulces, en tus manos bellas.
A veces la soledad ayuda a ponerle cara y nombre
a alguna o a alguno que una vez estuvo.
salud con guarro