Sunset.
Y yo pensaba que el atardecer era también azuloso, como de un azul terciopelo, como cuando acaricias un cojín suave y mullido, yo pensé.
El atardecer, en el infierno es naranja, muy parecido a como cuando atardece por aquí, no dista mucho de lo que conocemos en éste plano. La gente allá también sale del trabajo y a subirse a su autobús que lo lleva directo a casa... Algunos compran pan o leche para cenar, otros esperan a sus familiares, en fin que no es muy diferente, es una cosa no para apantallarse, el cielo de la tarde está descarapelado, y se escucha un ruido, yo creo que son los ángeles que también andan haciendo lo propio por allá arriba, pienso que Dios los trae en friega barriendo y trapeando o hasta sea él mismo haciendo el quehacer, no, no lo creo, Dios es muy petulante para hacer labores domésticas y tiene muchos criados, seguro que son ellos.
A lo lejos se ven unas luces como de fuegos artificiales y nunca paran, alguien siempre está celebrando, tiene muy buena la fiesta, pasamos por largas avenidas, por calles pavimentadas, por centros comerciales, es que es lo que te digo, es muy parecido acá, la gente ni en el infierno se salva de trabajar ¿Qué será allá arriba? Porque ahí no es como dicen, ni lumbre hay, no hay nadie quemándose, ni llorando, tienen problemas todos tienen broncas, también ahí, lo que pasa es que en el mundo real, la gente somos demasiado drámaticos y pensamos en el rollo ese de la vida pa' siempre de las calles de oro, de los ríos de diamantes, de el palacio lujoso, del Dios egoísta... Antipático, que siempre come chetos y trae los dedos manchados de queso sintético, el que tiene chiple a su hijo y lo deja que traiga sus chanclas todas feas y rotas en tiempo de frío, el que dice ''Déjalo, no tiene frío'' ''Te pusieron una buena pela ¿Verdad?'' ''¿Ya viste lo malagradecidos que son?'' Así se la pasan, y los ángeles de mil alas, nada más los oyen y los tiran a león, dicen que hasta en las mejores familias se cuecen habas y lo están viendo, siguen haciendo sus cosas, cumpliendo con sus obligaciones porque el patrón puede que siempre sonría, pero saben que en el fondo es más malo que la carne de puerco.
Y el patrón se los dice, les dice que no tendrá contemplaciones porque si al que más había amado lo desterró y le puso su rincón ahí quien sabe donde, puede hacerlo con cualquiera, los trae azorrillados, los asusta de vez en cuando, se la pasa tocando la guitarra y canturreando las canciones que, escucha de aquí abajo, y cuando se queda dormido, es cuando pasan las cosas, aunque también despierto, hasta se ríe, le dice a sus ''compas'' que si se acuerdan de hace miles de años, cuando se aburrió demasiado y le pidió a un ángel que fuera con ese Abraham para decirle que sacrificara a su único hijo, un hijo que le dio hasta que tuvo 99 años y Sarah nunca lo creía... Y cuando lo iba a matar, le fue y le dijo al ángel... ''Apúrale wey, si no mata al crío, dile que nomas estaba jugando'' Y pues, yo no quiero ese estilo de vida...
Yo no quiero ese tipo de cosas, yo quiero vivir y morir y viajar por todo el universo en forma de polvo de estrellas y volverme a meter a los charcos, y llegar de nuevo y comenzar otra vez, pero si no pasa eso, ni modo, quiero morir y no pensar que voy a llegar al hotel cinco estrellas...
En el infierno siempre se escucha un ruido, me imagino que es la ira de Dios, me imagino que es el vecino incómodo, el que grita pero cuida mucho su imagen, el que le mete basura a su hijo para darle miedo y que no despierte, el que no sabe que vivimos en el siglo XXI, es su ira y se deja sentir en todos los rincones de todos lados, porque si, en lo que no mintió es en su omnipresencia... Y siento su coraje, sus ganas de matar y destruir, la siento, la he visto además, la vi cuando acabamos de chocar, cuando sentí el estruendo horrible, cuando vi a mi hijo sangrar y a mi esposo desmayado, ahí vi su resentimiento, su burla cuando se quedó ciego, siento como se ríe de él cada vez que Eduardo me dice ''Ya casi no veo'' Siento su desdén las veces que no he tenido alimento para mi familia, las veces que me he quedado sin trabajo y quien sabe quien, porque él no es... De donde sacamos y la gente real, de carne y hueso, nos da la mano, he sentido su odio, cuando he fallado, y ya sé que mis fallos son míos, pero él se alegra y trata de aparentar y yo lo mando al carajo.
He sentido su indiferencia en éste desierto que cada vez está más muerto y él lo sigue llenando de olor a podrido para después compadecerse y darnos palmaditas en la espalda ''Es que no me doy abasto, ahí disculpa'' Su desprecio, camina a través de la gente mala, de los que miran por encima del hombro a los migrantes de la vialidad, siento como me punza su cólera, su desenfreno, y siento como golpea las paredes de su palacio grasiento cuando no puede contenerse...
Yo pensaba que los atardeceres en el cielo eran majestuosos, eran bellísimos, el cielo es un palacio sin mantenimiento, donde hay cosas ilógicas.
Siento su presencia caminar dentro de mi diciéndome lo mucho que le frustró...Lo mucho que me alucina, todos los problemas que le doy, me dice todo lo que aborrece por no haberle creído, por no haber confiado en él... Pero después me da un beso en la mano y me dice ''Aquí ando hijita bonita, cuando quieras redimirte'' Y de nuevo le digo que ese estilo suyo es mío, y que no me aborrezca tanto, porque él me hizo así y entonces se me queda mirando fúrico y como no sabe que decir, baja la cabeza y no dice nada. Yo le digo ''Así me hiciste, se te pasó la mano''.
''Crónicas divinas''
Alejandra Carrasco.
''El trabajo que está junto a la catedral y los otros villanos''
26/02/2018.