sheylavictor
Poeta adicto al portal
Dedicados a los jóvenes que dejaron sus vidas y sueños entre las paredes del callejón berrueco
un lugar en Venezuela, Anzoátegui donde solo existía drogas, perversiones y muerte
Los fantasmas espantan la noche
las sábanas abrazan
los cuerpos inertes
de los caídos en las trifulcas
por el poderío.
Los angelitos rondan pretendiendo
defender sus almas de las ruinas del infierno
que los custodia en su eterno espejismo
donde morarán eternalmente
Pobre almas que vagan sin conseguir la paz
a lo lejos se oyen las letanías de una madre
que reclama piedad sus palabras las arrastra el viento
sin sentir misericordia porque ya no existen.
Aun se sienten sus lamentaciones de dolor
demandando socorro, sus desafueros silenciaron y ensordecieron
al compasivo.
Aleluyas corean los cuervos por sus muertos
que no tienen quien los recuerden.
La tierra se humedece con sangre joven de los ingenuos
que se transportaron al mundo de los alucinaciones.
Las paredes del callejón Berruecos están preñadas de cadáveres
y revestidas de sueños rotos y cantos de los caído
un lugar en Venezuela, Anzoátegui donde solo existía drogas, perversiones y muerte
Los fantasmas espantan la noche
las sábanas abrazan
los cuerpos inertes
de los caídos en las trifulcas
por el poderío.
Los angelitos rondan pretendiendo
defender sus almas de las ruinas del infierno
que los custodia en su eterno espejismo
donde morarán eternalmente
Pobre almas que vagan sin conseguir la paz
a lo lejos se oyen las letanías de una madre
que reclama piedad sus palabras las arrastra el viento
sin sentir misericordia porque ya no existen.
Aun se sienten sus lamentaciones de dolor
demandando socorro, sus desafueros silenciaron y ensordecieron
al compasivo.
Aleluyas corean los cuervos por sus muertos
que no tienen quien los recuerden.
La tierra se humedece con sangre joven de los ingenuos
que se transportaron al mundo de los alucinaciones.
Las paredes del callejón Berruecos están preñadas de cadáveres
y revestidas de sueños rotos y cantos de los caído