Alberto Niño Martínez
Poeta adicto al portal
Oh!, aire Aysenino te siento liviano
como si me elevaras al cielo infinito,
regálame sólo un soplo para henchir pulmones
y sacar pasajes a tus ojos; luz y
llanto, de voces que enmudecen
el canto.
Dibujo líneas, líneas y no paro,
Sólo mis pensamientos parecen tener algún sentido
Sólo quisiera caminarte un día nublado y
tomar los senderos de los pioneros Ayseninos,
donde hoy, la hierba y calafates crecen, sin orden y,
tanto como a la altura de mi amor.
Quisiera despertar con la lluvia que cae sobre un techo de lata,
calafates y tulipanes y sentir las sigilosas plumas blancas
que cubren las casas en esos inviernos fríos.
Ver la escarcha que pinta las ventanas,
toca el cielo y esculpe dagas en las alturas.
Esas que matan si te dejan ir.
Calafates, no me dejen partir,
y si así ha de ser; Que sea de noche, cuando duerma,
y el amanecer no muestre mis ojos,
pues un adiós sin palabras;
es llanto de voces silenciosas
de auroras de otros tiempos
y olvido del canto noble de mi tierra..
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En Aysén (Achén), dice una vieja leyenda que todo aquel forastero que coma Calafate, jamás dejará esta bella tierra.
como si me elevaras al cielo infinito,
regálame sólo un soplo para henchir pulmones
y sacar pasajes a tus ojos; luz y
llanto, de voces que enmudecen
el canto.
Dibujo líneas, líneas y no paro,
Sólo mis pensamientos parecen tener algún sentido
Sólo quisiera caminarte un día nublado y
tomar los senderos de los pioneros Ayseninos,
donde hoy, la hierba y calafates crecen, sin orden y,
tanto como a la altura de mi amor.
Quisiera despertar con la lluvia que cae sobre un techo de lata,
calafates y tulipanes y sentir las sigilosas plumas blancas
que cubren las casas en esos inviernos fríos.
Ver la escarcha que pinta las ventanas,
toca el cielo y esculpe dagas en las alturas.
Esas que matan si te dejan ir.
Calafates, no me dejen partir,
y si así ha de ser; Que sea de noche, cuando duerma,
y el amanecer no muestre mis ojos,
pues un adiós sin palabras;
es llanto de voces silenciosas
de auroras de otros tiempos
y olvido del canto noble de mi tierra..
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En Aysén (Achén), dice una vieja leyenda que todo aquel forastero que coma Calafate, jamás dejará esta bella tierra.
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