Te veo,Cisne, temblar
a las puertas del Averno,
piensas que va ser eterno
tu traslado a este lugar.
No me extraña te dé miedo
es un lugar espantoso,
es todo de fuego el foso
y nos metemos en él.
Acompañada de Alberto
con estruendosa carraca
haréis huir la Calaca
hasta el confín del desierto.
Vengan Camy y Arquiton
con atole y caramelos
que no falten los buñuelos
ni de ron un garrafón.
Que emborrachen a Satán
y con ruidos lo aturullen,
lo entontezcan, lo embarullen
librándote de su afán.
Y podáis alzar el vuelo,
volar lejos del infierno,
el destino sempiterno
hay que encontrarlo en el cielo.
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