Nat Guttlein
さん
El calendario se desgasta,
en muchas páginas que arranco.
Que inconscientemente,
y al poner esfuerzo en mantener mis pies sobre el gélido suelo,
van a parar al tacho de basura.
El que cada día y por autómata,
me encuentro limpiando.
Ahora y frente a la bolsa de residuos,
la que me observa mientras el café se enfría.
La que me recuerda todos los días que arruine.
El celular reproduce a Metallica en el estéreo,
sonando y canturreando al son de un bajo,
varias y muchas letras que se secan las lágrimas con otro estribillo.
La tele no enciende y la boleta vencida del cable,
me mira a lo lejos, burlándose.
Decidí no colocarle pilas al reloj,
recordé que odiabas su estrepitoso tic tac,
que ahora y ausente,
me mira entre la sombra que desdibuja en las paredes húmedas,
el sol de la mañana.
Ellas parecen sufrir también,
puesto que cada vez que me pierdo observándolas,
un nuevo pedazo de revoque va a parar hacia el suelo
y encuentra su final.
El reflejo en el espejo me ofrece un vistazo,
hacia una melena larga,
repleta de mechones ondulados
y ahora también, unas cuantas canas desbordantes.
En fin,
todo aquello que te asqueaba,
o solías cantar en medio de un "arréglate, la basura puede lucir mejor".
Palabras de aliento,
emociones que me golpeaban allí,
en donde yo creía ya no poder sentir nada.
Los números en el calendario nuevo que compré,
saben darte la razón.
Pero es que aún sigo pensando,
y anhelando el momento para volver a arrancarlos.
Como tu hiciste conmigo,
y como yo hice contigo.
Oh, lo hice?
en muchas páginas que arranco.
Que inconscientemente,
y al poner esfuerzo en mantener mis pies sobre el gélido suelo,
van a parar al tacho de basura.
El que cada día y por autómata,
me encuentro limpiando.
Ahora y frente a la bolsa de residuos,
la que me observa mientras el café se enfría.
La que me recuerda todos los días que arruine.
El celular reproduce a Metallica en el estéreo,
sonando y canturreando al son de un bajo,
varias y muchas letras que se secan las lágrimas con otro estribillo.
La tele no enciende y la boleta vencida del cable,
me mira a lo lejos, burlándose.
Decidí no colocarle pilas al reloj,
recordé que odiabas su estrepitoso tic tac,
que ahora y ausente,
me mira entre la sombra que desdibuja en las paredes húmedas,
el sol de la mañana.
Ellas parecen sufrir también,
puesto que cada vez que me pierdo observándolas,
un nuevo pedazo de revoque va a parar hacia el suelo
y encuentra su final.
El reflejo en el espejo me ofrece un vistazo,
hacia una melena larga,
repleta de mechones ondulados
y ahora también, unas cuantas canas desbordantes.
En fin,
todo aquello que te asqueaba,
o solías cantar en medio de un "arréglate, la basura puede lucir mejor".
Palabras de aliento,
emociones que me golpeaban allí,
en donde yo creía ya no poder sentir nada.
Los números en el calendario nuevo que compré,
saben darte la razón.
Pero es que aún sigo pensando,
y anhelando el momento para volver a arrancarlos.
Como tu hiciste conmigo,
y como yo hice contigo.
Oh, lo hice?