Raúl Carreras
Poeta recién llegado
La musa que me mira
dibujando en mis ojos su sonrisa,
y el labio al son suspira
versos de poetisa,
de aromas que me llegan con su risa.
Compruebo que es mentira
que sea virginal tal Artemisa,
si siento que delira
su boca de indecisa
al quitarnos la ropa a toda prisa.
Su virgo es una pira,
un gran volcán emerge en su camisa,
tan hondo cual respira
y expresa la premisa
de amarnos tan feroz y tan deprisa.
Y al punto ella me inspira,
Calíope mi náyade concisa,
con su elocuente lira,
mi amante más sumisa
de pasiones que huyeron con la brisa.
dibujando en mis ojos su sonrisa,
y el labio al son suspira
versos de poetisa,
de aromas que me llegan con su risa.
Compruebo que es mentira
que sea virginal tal Artemisa,
si siento que delira
su boca de indecisa
al quitarnos la ropa a toda prisa.
Su virgo es una pira,
un gran volcán emerge en su camisa,
tan hondo cual respira
y expresa la premisa
de amarnos tan feroz y tan deprisa.
Y al punto ella me inspira,
Calíope mi náyade concisa,
con su elocuente lira,
mi amante más sumisa
de pasiones que huyeron con la brisa.