CALLAR
Callarse es el gran triunfo ante la ofensa;
atar la lengua como con esposas
y contra las espinas de las rosas
renunciar a la espada en la defensa.
Aflojar esa soga que está tensa
con las humillaciones vaporosas
que suben a los Cielos más hermosas
que la respuesta acibarada y densa.
Y mucho más si fuera causa injusta,
contención y refreno es lo que gusta
al Señor que calló ante el sacrificio;
aunque alguno se arrogue dar lecciones
y con ellas parezca que te pones
en el alma las púas de un cilicio.
Salva González Moles.
En la festividad de San José, 2026.
Callarse es el gran triunfo ante la ofensa;
atar la lengua como con esposas
y contra las espinas de las rosas
renunciar a la espada en la defensa.
Aflojar esa soga que está tensa
con las humillaciones vaporosas
que suben a los Cielos más hermosas
que la respuesta acibarada y densa.
Y mucho más si fuera causa injusta,
contención y refreno es lo que gusta
al Señor que calló ante el sacrificio;
aunque alguno se arrogue dar lecciones
y con ellas parezca que te pones
en el alma las púas de un cilicio.
Salva González Moles.
En la festividad de San José, 2026.
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