Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Calle 15
Las palmeras erguidas como faros
tenaces espían al sol, recostado
en su luz mortecina él disipa
sus pasos bajo el malecón, yo
disipo los míos a la sombra
de la calle15 para no volver
a la casa donde nadie
me espera, solo el desamor.
En los sitios oscuros refugios
de la noche mis recuerdos
se esconden,
no se quieren marchar...
Un velero semeja en la marea
un beodo bailando sin compás
sobre las olas, yo no se bailar
pero como pez solitario
siguiendo la marea, melancólico
bailo,
La noche bosteza desaliento,
el eco de abejorros
se apaga en las farolas,
entra el sopor marino y el puerto
como mi alma para tener sosiego
sedan su amor vacío contando
las estrellas,
hasta quedar dormidos.
Las palmeras erguidas como faros
tenaces espían al sol, recostado
en su luz mortecina él disipa
sus pasos bajo el malecón, yo
disipo los míos a la sombra
de la calle15 para no volver
a la casa donde nadie
me espera, solo el desamor.
En los sitios oscuros refugios
de la noche mis recuerdos
se esconden,
no se quieren marchar...
Un velero semeja en la marea
un beodo bailando sin compás
sobre las olas, yo no se bailar
pero como pez solitario
siguiendo la marea, melancólico
bailo,
La noche bosteza desaliento,
el eco de abejorros
se apaga en las farolas,
entra el sopor marino y el puerto
como mi alma para tener sosiego
sedan su amor vacío contando
las estrellas,
hasta quedar dormidos.