FernandoLacrimae
Poeta recién llegado
Camino por las calles muertas de la ciudad;
gente gris deambula junto conmigo,
sin saber hacia dónde vamos.
A espaldas de una iglesia
hay cadáveres de esperanzas
tratando de ponerse de pie.
Sigo por las calles muertas,
arrastro mi estado de ánimo
mientras las aves vuelan alrededor mío.
En estas calles muertas
hay cuerpos que sobresalen en el lodo,
cuerpos amorfos y azules,
como el de la perdida Cristina;
cráneos, pedazos de lámina oxidada
que reflejan mi rostro abstracto y enajenado
por un inexplicable sentimiento de culpa.
Y, en este paisaje metafísico,
sobresale un tumulto agonizante,
un tumulto que sufre por el olvido
de su dios falso.
Todos ellos idolatran y sufren
ante imágenes vacías,
mientras, al otro lado de la calle,
los ateos se regocijan en su libertad
disfrutando el espectáculo que ofrece
un hombre en llamas, volando en el cielo.
Hay demonios, hay guerreros,
hay voces que gritan palabras mudas
a oídos sordos.
Hay sabiduría y hay ignorancia
decorando las calles muertas de la ciudad.
gente gris deambula junto conmigo,
sin saber hacia dónde vamos.
A espaldas de una iglesia
hay cadáveres de esperanzas
tratando de ponerse de pie.
Sigo por las calles muertas,
arrastro mi estado de ánimo
mientras las aves vuelan alrededor mío.
En estas calles muertas
hay cuerpos que sobresalen en el lodo,
cuerpos amorfos y azules,
como el de la perdida Cristina;
cráneos, pedazos de lámina oxidada
que reflejan mi rostro abstracto y enajenado
por un inexplicable sentimiento de culpa.
Y, en este paisaje metafísico,
sobresale un tumulto agonizante,
un tumulto que sufre por el olvido
de su dios falso.
Todos ellos idolatran y sufren
ante imágenes vacías,
mientras, al otro lado de la calle,
los ateos se regocijan en su libertad
disfrutando el espectáculo que ofrece
un hombre en llamas, volando en el cielo.
Hay demonios, hay guerreros,
hay voces que gritan palabras mudas
a oídos sordos.
Hay sabiduría y hay ignorancia
decorando las calles muertas de la ciudad.