André Romylov
Poeta adicto al portal
¡Callo mujer dulce!
Cuando me dejas ser parte de tu savia
Cuando el sentido de la vida
Culmina en la aurora de tus labios
Cuando los días se dilatan
Llorando la ausencia llana de tus brazos
Cuando me aclamas tibiamente
Y mis sentidos traviesos degustan
El invaluable altivo
De las glorias vestidas de campanas
¡Callo mujer dulce!
Cando aún mis pupilas no te advierten
Y ya comienzan las hormigas en mi vientre
A caminar sin detenerse
A saltar el corazón cómo aves cautivadas
¡Callo mujer dulce!
Cuando llueven hojas en plena primavera
Y atado a tus manos nos sorprenden
Cuando sola te me quedas
Y acorralo esa mirada de pez en arroyo
Hasta que un nimio pudor nos defiende
Cuando me dejas ser parte de tu savia
Cuando el sentido de la vida
Culmina en la aurora de tus labios
Cuando los días se dilatan
Llorando la ausencia llana de tus brazos
Cuando me aclamas tibiamente
Y mis sentidos traviesos degustan
El invaluable altivo
De las glorias vestidas de campanas
¡Callo mujer dulce!
Cando aún mis pupilas no te advierten
Y ya comienzan las hormigas en mi vientre
A caminar sin detenerse
A saltar el corazón cómo aves cautivadas
¡Callo mujer dulce!
Cuando llueven hojas en plena primavera
Y atado a tus manos nos sorprenden
Cuando sola te me quedas
Y acorralo esa mirada de pez en arroyo
Hasta que un nimio pudor nos defiende