Salvador Santiago
Poeta adicto al portal
Percibo la belleza en su esplendor profundo
la miro en el sol
la encuentro en el agua
la alcanzo en el aire
la toco en sus infinitas extremidades.
Resalta a la perfección
en el alma y cuerpo con gusto a mujer
sublime es su conciencia sensorial
atrae aquella que novela el silencio en el amor
o la misma que adivina y sugiere el tacto
más aún aquella que sosiega su ímpetu
y ofrece sus ojos al cielo.
Admiro y aprecio su estado salvaje
estremece aquella que irradia sensibilidad
y deja sentir sus convicciones
sin amparos ni tormentos.
Hoy mas que ayer
huelo su aroma desde lejos
presiento su apego en mi piel
atesoro las cumbres doradas
en el calor de su risa excitante
cara oculta de su sexualidad.
Nos necesitamos el uno con el otro
mas allá de la gravedad de los sentidos
y de sus sonidos silvestres
mas acá el uno para el otro
bajo sus misteriosas corazonadas
y los estallidos incomparables de su ser.
la miro en el sol
la encuentro en el agua
la alcanzo en el aire
la toco en sus infinitas extremidades.
Resalta a la perfección
en el alma y cuerpo con gusto a mujer
sublime es su conciencia sensorial
atrae aquella que novela el silencio en el amor
o la misma que adivina y sugiere el tacto
más aún aquella que sosiega su ímpetu
y ofrece sus ojos al cielo.
Admiro y aprecio su estado salvaje
estremece aquella que irradia sensibilidad
y deja sentir sus convicciones
sin amparos ni tormentos.
Hoy mas que ayer
huelo su aroma desde lejos
presiento su apego en mi piel
atesoro las cumbres doradas
en el calor de su risa excitante
cara oculta de su sexualidad.
Nos necesitamos el uno con el otro
mas allá de la gravedad de los sentidos
y de sus sonidos silvestres
mas acá el uno para el otro
bajo sus misteriosas corazonadas
y los estallidos incomparables de su ser.